
Mazón debe comenzar a diseñar un plan de contingencia junto a las mejores consultoras del planeta para que cuando esto vuelva a suceder la solución no dependa de que alguien mire un SMS o se conecte al ‘e-mail’ en lo que le retiran la ensaladilla y le traen la merluza. Porque no duden de que esto volverá a suceder, desde luego el río no tiene pinta de irse, el barranco no tiene pinta de moverse y las lluvias torrenciales no tienen pinta de abandonar Valencia. ‘A Hard Rain’s A-Gonna Fall’, que diría Dylan. Lo que tengo claro es que dimitir ahora sería una irresponsabilidad que dejaría a la Comunidad Valenciana en una situación insostenible en el momento menos adecuado. No hay posibilidad de ir a elecciones –sería una locura y un acto de inmadurez – y tampoco hay posibilidad de negociar con Vox el apoyo a un candidato alternativo sin que los de Abascal insistan en las mismas exigencias cuya necesaria desestimación los llevó a salir del Gobierno. Si alguien llega a la conclusión de que Mazón está amortizado, lo mejor que se le puede pedir es que se inmole, que se queme del todo y que deje paso a un candidato ‘limpio’ en el momento adecuado. Que, por supuesto, no es este.
(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 11 de noviembre de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).