Esquerra calladitos. Podemos desaparecidos. Bildu preguntando por los astilleros de Zumaya y el PNV interesándose por los permisos de paternidad, que debe andar ya al caer la cuota del Txoko y hay que ver con quiénes contamos. Los socios de Sánchez viven en una realidad paralela en la que no hay fiscales generales imputados ni un Gobierno ahogado por las acusaciones de corrupción. Así que se mueven en el silencio y en la oscuridadcomo colaboracionistas de Vichy, pero en plan cutre. A todos les interesa mantener un Gobierno débil pero vivo; en coma, pero con pulso; con traqueotomía, pero con el testamento y la pluma en la mesilla, por si todavía les diera tiempo a sacarle algo más al viejo. Por todo lo anterior su participación en las sesiones de control es anecdótica. Y la verdad es que de la extrema izquierda tampoco se puede esperar más que eso: ni son demócratas, ni creen en la Constitución, ni creen en España. Las instituciones les interesan para okuparlas o para destruirlas. Es lo que hay. Pero el PNV tardará años en explicar qué está haciendo con sus manitas de ‘harrijasotzaile’, que ya no soportan piedras sino gobiernos mediocres y desprestigiados. A ellos, tan europeos, ya solo les falta el bronceado tercermundista; a ellos, tan poco latinos, solo les falta el bigotito centroamericano y ponerse a cantar una cumbia (la cumbia del pesebre o así) y amenizar los intermedios de los congresos federales de sus amos, antes simples ‘maketos’ de servicio.

(Este es el primer párrafo de un texto que se publicó originalmente en ABC el 12 de diciembre de 2024. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).