
El peor argumento que he leído contra la posible ilegalización de Alternativa por Alemania es que tiene diez millones de votos. «No se puede ilegalizar a diez millones de votantes», dicen. Pero claro que se puede. Es más: si lo que defienden es ilegal, se debe. La democracia no consiste en contar cabezas, sino en proteger la ley que iguala a esas cabezas. Si lo que proponen es incompatible con los principios constitucionales, da igual que sean dos millones, diez o veinte: la barbarie no gana legitimidad por aclamación. Así que, si son muchos, hay que hacerlo con más motivo: la defensa del sistema debe redoblarse cuando el asedio es masivo.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 5 de mayo de 2025. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).