Érase una vez Claudia Cardinale

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Me considero necio en lo macroeconómico y pesimista en lo sentimental. Lo primero porque he leído a bastantes expertos y he llegado a comprender todas las corrientes, que es lo mismo que decir que no he comprendido ninguna, porque son incompatibles.

Los expertos siempre fallan. De hecho, hacer caso a un experto es el camino más rápido para llegar al fracaso, y esto vale para cualquier área de la vida. He llegado a la conclusión de que nadie tiene ni idea de nada y que declararse necio es lo mismo que decir: “No me tome Vd. por un experto, que yo he leído lo suficiente como para no tener ni puta idea.”

Lo segundo es porque, para ser optimista, es necesario tener algún motivo que te permita predecir que todo va a ir mejor, es decir, hay que ser un poco experto, un poco necio. Yo opino que todo va a ir igual de mal que siempre porque todas me recuerdan a Claudia Cardinale en “Hasta que llegó su hora”.

Armonica: “¿Te has convencido de que no eres un hombre de negocios?”
Frank: “Soy un hombre”.
Armonica: “Una vieja raza. Vendrán otros Morton y la harán desaparecer”.
Frank: “Sí, pero el futuro no nos interesa”.

He visto a Claudia y sé lo que representa. Toda Claudia, cuado llega al amor, cree que llega a un lugar al que nunca nadie había llegado hasta que ellos llegaron. Se siente la pionera de un lugar deshabitado; los colonos de una tierra fértil y desconocida por el resto. Y a mí me embarga la ternura.

Porque Claudia no llega al nuevo mundo. Claudia llega a un lugar del que todos ya nos hemos ido unas cuantas veces. Somos lo suficientemente expertos en ese terreno como para sabernos necios. Tenemos tanta información de esa tierra y conocemos hasta tal punto los planos, que nos hemos hecho uno con el territorio. Hemos recorrido las coordenadas hasta la extenuación y extenuados lo miramos de lejos. Pero el terreno es de Claudia y por allí ha de pasar el ferrocarril por el que todos luchan. Por eso todos los personajes saben que no llegarán vivos al final del film.

Todos excepto Claudia. La gente se asusta fácilmente cuando está muriéndose.

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