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Ha sido maravilloso ver al Gobierno del Reino de España recibir a Pedro Sánchez entre vítores y aplausos, como si el presidente fuera Morante de la Puebla y el Palacio de la Moncloa fuera la Real Maestranza de Caballería tras una tarde de gloria, arrebatados mengues y jazmines que estallan arte. Solo faltaba ver a José Luis Ábalos -Carbonerito II- y a Alberto Garzón peleándose para sacar a hombros a ‘Su Persona’, haciendo las funciones de esos capitalistas de mentón Habsburgo que pueblan la España vacía, llena de albero y transiciones ecológicas hacia la nada. Y luego otro aplauso en el Congreso, como los de Plácido Domingoen La Scala, pero en versión PSOE’s Got Talent.

Yo me pregunto qué aplaudirán exactamente los ministros comunistas o Chiqui Montero, que días antes había prometido que no aceptaría condicionalidad a las ayudas y estos días compone tanguillos de Cádiz a la letra pequeña, como si Mark Rutte fuera Chano Lobato. La Haya es Cádiz con camellitos. Ámsterdam, Cádiz sin pebeteros. (Clic aquí para leer el artículo completo).

Esta columna se publicó originalmente en ‘El Debate de Hoy’ el 25 de julio de 2020.