Pese a lo que puedan dar a entender las últimas encuestas, nada importante ha cambiado. El movimiento que ahora vemos dibujado es apenas la constatación de un reordenamiento táctico del votante de centro-derecha, que en España siempre suma once millones de votos excepto en las últimas elecciones, en las que un millón de votantes de Ciudadanos se quedaron en casa. Pero Ciudadanos ya no existe y sus votantes se ven más seducidos por el discurso económico y centrado del PP que por un sanchismo desquiciado o que por las performances populistas de un Vox que se desinfla. Así que reunificación y once millones de nuevo, divididos esta vez solo en dos partidos, lo que optimiza la transformación de votos en diputados y facilitaría un gobierno en solitario del PP que Vox no vería con malos ojos, pese a la esperable retórica en sentido contrario. No busquen muchas más lecturas. La clave estaba en asumir los votos de Ciudadanos sin tener que comerse a sus cargos, la mayor parte de perfil bajo y con tendencia al mercenarismo. Solo en Cataluña pueden conservar valor orgánico. Rivera de número uno en Barcelona, vaya.

Pero las elecciones son en otoño de 2023. ¿Le interesa a Sánchez adelantarlas en este escenario? La clave está en Valencia. Cantó se ha ido a Madrid y no se entendería que volviera, Bonig ha caído y el nuevo líder del PP valenciano, Carlos Mazón, aun no ha podido darse a conocer ni armar una alternativa. Por lo que Ximo no tiene rival. Las elecciones valencianas coinciden con las generales y Ximo Puig sabe que el efecto castigo a Sánchez le perjudica, lo que suma una serie de factores que hacen posible un adelanto electoral en Valencia a este otoño. Esta es la excusa que Génova espera para convocar en Murcia, Andalucía y Castilla y León a la vez que en Valencia. El PP cuenta con ganar las tres, dar la puntilla a Ciudadanos e incluso quizá dar un susto en Valencia, lo que unido a los recientes fracasos del PSOE en Madrid, Galicia, País Vasco y Cataluña, pone al gobierno en una crisis enorme, sin apoyos, a los barones en pie de guerra y a Sánchez camino de su casa. O puede adelantar, aprovechando los fondos europeos y el fin de la vacunación para intentar acabar con Podemos y conservar alguna opción. Como ven, esto ya va de todo menos de gobernar. 

(Esta columna se publicó originalmente en ABC el 23 de mayo de 2021. Disponible haciendo clic aquí).