Total, que el lunes nos quedamos sin whatsapp y yo pensé que qué basto, aunque dudé si, en realidad, era basto o vasto, en plan que no sabía si era hortera o grande y al final creo que un poco las dos cosas, pero en plan sobre todo vasto, como diciendo que qué fuerte, que qué pasada. Así que eso, que esto de quedarse sin whatsapp ha sido mazo vasto, en plan que yo no sabía ni lo que hacer, porque no funcionaba tampoco ‘insta’ y tuve que enviar mensajes por bizum, en plan haciendo ingresos de céntimos y poniendo lo que quería decir en el concepto de la transferencia, y algunos se reían y acabaron poniendo «medio pollo para el sábado» o «putucas despedida Aitor» que como lo vea mi padre en el banco se va a quedar to loco. Y la cosa es que cuando llevaba unos cuantos ingresos ahí en plan haciendo el imbécil me dije tía, esto no me renta, y lo dejé, pero no podía parar de enviar mensajes ahí en plan sin parar, lo que fuera, yo que sé, mensajes random y todo el mundo ahí en plan risas sin saber qué hacer, menos los que tienen iPhone, claro, que tienen mensajes de texto gratis entre ellos, y por eso creo que algunos pudieron al final avisar en casa que no iban a cenar y eso básicamente.

Luego cuando llegué me dijo mi padre en plan que si no sé que el móvil también sirve para llamar y yo ahí en plan «joder, soy idiota». Le dije «obvio, pero no tengo saldo», aunque sí que tenía, que lo recargué el sábado, pero la cosa coló y casi mejor porque si llamo a mi padre me dice «digamelón» y me llama «tron» y se cree gracioso el muy boomer y me toca reirme con cara en plan «vale, papá». Pero se arregló, que luego ya me empezaron a llegar todos los whas de golpe y de repente ya es cuando veo uno de Bea en plan que no iba a ir a la fiesta del jueves y me quedé pensando porque a mi me había dicho que sí y yo ahí en plan fijo que es por la pasta porque era una fiesta en plan de gastarse cincuenta euros o más pero bueno, ahí iba a estar su crush y si no es con ella será con otra, que por cierto me parece muy vasto porque el otro día me encontré con Juan, en plan, bueno, por la calle y no sé si son cosas mías o no porque iba el tío hecho un poco mierder, pero vamos, que te juro que me estaba metiendo fichas a machete y yo en plan, qué vasto, este tío de qué va.. Y yo pasando, en plan, córtate un poco, que lo tuyo ya es para flipar y como lo vea Bea fijo que me viene en plan qué pasa y yo me quedo rayada, pero en plan todo el día. Me putoflipa este tema y luego se lo cuento a Mary y la tía ahí LMAO y a mi no me hace gracia. ¿Por qué siempre me pasan a mi estas cosas, tía? (Simula una lágrima zigzagueante desde su ojo derecho a la barbilla). 

No sé dónde estamos llegando pero vamos, la cosa es que aproveché para hablar con mi madre y es mazo maja pero es que cuando se ponen en plan a ser colegas no le pillo el rollo y veo que cualquier día me empiezan a decir que si ‘el menda’, que si ‘dabuten’ y que si «no te enrolles Charles Boyer» y cosas así en plan para empatizar y, claro, no se chana. Obvio. Y es que a veces pienso que, a esta generación de mis padres, bro, no hay Dios que los entienda.

(Esta columna se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 7 de octubre de 2021. Disponible haciendo clic aquí)