Concept against racism or racial discrimination by showing with hand gestures fist or solidarity.

A ver si lo pillo. Amancio nombra presidenta de Inditex a Marta Ortega y esta izquierda de Zugarramurdi, en lugar de sacarlo a hombros, cuestiona el nombramiento por el terrible pecado de que Marta es su hija. Y en lugar de construirle una estatua feminista por aliado, le machacan. Ellos, los que no creen en la meritocracia. Recuerden. Irene Montero: «El discurso de la extrema derecha de la meritocracia esconde la desigualdad estructural por ser mujer». Podemos: «El 90% de los que nacen pobres mueren pobres se esfuercen o no. Marta Ortega es heredera de Inditex por ser ‘hija de’».

¿Hubiera preferido el feminismo que Amancio propusiera a un hombre cualquiera solo para no nombrar a su hija, que lleva 15 años recorriendo todos los departamentos de la compañía? El discurso se les cae y deja entrever que primero va el rencor de clase y luego el de género, que es una duda que siempre había tenido. Ya está disipada. Ese es el orden y la izquierda hoy es solo eso: rencor y resentimiento. Y el feminismo ‘fake’ es solo una de sus formas.

Antes de que la izquierda se convirtiera en este nido de gilipollas, tenían claro que la meritocracia es el único refugio al que agarrarse, que nada iguala tanto como el mérito, que el esfuerzo es la tabla de salvación del pobre y que al éxito no se accede por sorteo. Por eso, la izquierda habría de estar siempre con la meritocracia. Pero si además el motivo para estar en contra es que «penaliza a las mujeres», ¿no deberían estar con los Ortega por lo contrario? Pues tampoco. No se me ocurre nada tan machista como presuponer que una mujer no vale solo por compartir genes con su padre. 

Dice Podemos que «el 90% de los que nacen pobres mueren pobres y el 90% de los que nacen ricos mueren ricos se esfuercen o no». Ya sabéis, chicos, ese es el mensaje: sois unos fracasados, basura, no hay esperanza, no soñéis, no os esforcéis, no intentéis superaros, no defendáis la supremacía del talento, del sacrificio y de la fuerza de voluntad. No importa el individuo. Importa la clase, tú eres pobre y morirás así. Mejor drogaos. Y no deis guerra.

En realidad, no están contra la desigualdad, ni contra el machismo: solo están contra el éxito. Amancio Ortega salió de abajo y eso nunca se lo perdonarán. Y encima le deja la empresa a una mujer. ¿Quién se habrá creído, el muy feminista? ¡Dejar su legado a su propia familia! Pero a ver, ¿a quién creen que debería dejárselo entonces? ¿A Echenique? O sea, ¿que un hombre se mata a currar mientras otros tomaban cañitas y veían el fútbol en el bar del sindicato y ahora le decimos que no puede legar el fruto de toda una vida a su hija? 

En fin. Ojalá Amancio y Marta sirvan de ejemplo a todos, sobre todo a los mas jóvenes, y entiendan así que vivir no es otra cosa que conservar lo que nos ha sido dado, defenderlo, hacerlo crecer y enseñar a los que vengan para que hagan lo propio. Propiedad y familia siempre van unidas. Y me temo que eso es mucho más de lo que algunos pueden llegar a soportar.

(Esta columna se publicó originalmente en ABC el 3 de diciembre de 2021. Disponible haciendo clic aquí).