El nuevo secretario de la Conferencia Episcopal, César Magán, pide que se respeten todos los tipos de familia y que no se condenen las uniones matrimoniales diferentes a la cristiana. «Jesucristo no inventó el matrimonio», dice a ‘El País’. El mensaje no es nuevo, en octubre de 2014 tuvo lugar en El Vaticano un sínodo acerca de «los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización», donde se abordaron temas como la situación de los separados, divorciados, madres solteras, homosexuales o uniones de hecho. En el documento posterior se reflexionaba acerca de la ayuda que suponen los sacramentos para estas personas, poniendo especial énfasis en que la praxis pastoral no puede ser aplicación ciega de rígidas leyes morales impuestas ‘a priori’. Vamos, que la comunión no es premio para el puro sino consuelo para el pecador.

Yo estoy de acuerdo con Magán y con Francisco, así que agradezco al Gobierno que legisle en una línea tan cercana a la postura de la Iglesia. Hay muchos tipos de familia y, desde luego, el que afirme que mi hija y yo no somos una familia por el hecho de que sus padres estén divorciados, me lo va a tener que decir en la calle. La existencia de diferentes tipos de familia es una realidad en este momento por lo que la ingeniería social no sería la del que acepta lo que ya existe de forma natural sino la del que pretende negar la realidad e imponer otra artificial, es decir, la familia tradicional como única familia católica posible, algo alejado de la postura de la Iglesia y más cercano al puritanismo calvinista. Algunos ven la religión como el nacionalista ve la patria. Y, como decía Jiménez Lozano, mantienen una psicología de orden y de miedo a la libertad, una psicología de defensa y de gueto, una fe cerrada y de casta que mantiene al español en perpetua guerra consigo mismo.

Por más que lo pienso no veo nada malo en la descripción de diferentes tipos de familia que pretende Belarra y que, según vemos, respeta la Iglesia. Y, por supuesto, lo que no veo en ningún caso es un ataque a la familia sino, en todo caso, una defensa de la misma gracias a su ampliación a la realidad de los creyentes del siglo XXI. Y en cuanto al derecho, siempre va por detrás de la sociedad. No crea la realidad, solo la describe. No tiene que venir Podemos a decir lo que es una familia, pero, por supuesto, tampoco podemos ver en ello un ataque. En declaraciones a ‘El Mundo’, Monseñor Argüello decía que «la Iglesia vive en una permanente tensión entre fidelidad y novedad. Estamos llamados a ser fieles en la novedad del tiempo: la tradición que acogemos y entregamos no puede estar muerta. La Iglesia ha ido interpretando las palabras de Jesús a lo largo del tiempo. Amamos la tradición, pero esa tradición debe fecundar en esta época, no en el siglo XVIII». La Iglesia de nuevo por delante de los supuestos progresistas. Y yo, más que nunca, del lado de la Iglesia y de la libertad. Vamos, lo normal siendo un tío de derechas.

(Esta columna se publicó originalmente en ABC el 28 de noviembre de 2022. Disponible haciendo clic aquí).