
Hasta segundo de EGB, en el Sanjo se escribía con lápiz, un Faber Castell duro, azul y hexagonal con una tira blanca para marcar nuestro nombre. Lo escribíamos con boli, aunque aún no se nos permitía usarlo, así que necesitábamos robar un bolígrafo para marcar nuestro lapicero, en un bucle circular y autorreferencial que me recuerda a cuando me apunté a una autoescuela tan barata y tan lejana que necesitaba un coche para sacarme el carnet de conducir. Ya en tercero nos iban dando los bolígrafos, pero no a todos a la vez: el boli llegaba cuando te lo merecías, cuando habías demostrado pericia en el uso del lápiz y empezaba a resultar evidente que no ibas a necesitar borrar lo escrito. Esto implicaba que el bolígrafo, aquella aberración de Paper Mate, llegaba en orden de valía y de capacidad. Te lo daba la profesora en una ceremonia que ni la entrega de los Oscar, uno rojo y uno azul, posiblemente un viernes a última hora, para tenernos toda la semana enchufados, algo así como De la Fuente y la lista del Mundial. Cada semana la profesora decía tres o cuatro nombres. Primero los listos, a los que mirábamos como si hubieran alcanzado la mayoría de edad y, de pronto, fueran a afeitarse, a echarse novia y a sacar un paquete de trujas del bolsillo trasero del pantalón. El boli marcaba claramente el escalafón, uno empezaba a percibir claramente qué lugar ocupaba en el mundo. Es posible que hoy haya un grupo de psicopedagogos escribiendo manuales contra este tipo de educación, alertando de los traumas que causa, del destrozo de la autoestima en edades tempranas y de la propensión a la drogadicción del último de la fila, que por entonces no era un grupo catalán sino un chaval regordete, con gafas de culo de vaso y las patillas como Lagartijo. Pero la verdad es que la sensación de que una semana más no llegaba tu turno hacía que te esforzaras más y que, como consecuencia, tu caligrafía acabara siendo como la del Beato de Liébana.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 22 mayo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).