
A esos cuellos a la vista fueron los diputados del PP: Muñoz, Bendodo, Olano, Tellado, Bravo, etc. Cabe apuntar que es lógico que, en una situación como la que estamos, la oposición utilice el control al Gobierno para pedir explicaciones sobre la corrupción y sobre su participación en las cloacas; es comprensible que la dureza en las intervenciones sea extrema y que se verbalicen acusaciones como «cobardes», «corruptos», «mentirosos», «usted no es un demócrata» o «Armengol no tiene vergüenza», pasando de largo un intolerable «gilipollas» que resonó por el hemiciclo, de autoría incierta. Pero alguien en el PP debería preguntarse por qué, con este estilo y en una situación tan crítica, no han sido capaces de sumar un solo voto desde 2023, según las últimas encuestas. La oposición del PP —fiarlo todo a la corrupción del PSOE— y la reacción del PSOE —fiarlo todo a la corrupción del PP— solo alimenta a Vox, que es quien obtiene el rédito. Es posible que la estrategia del PP sea esa: puesto que yo no soy capaz de crecer, trabajo para que crezca mi socio. Parece un recurso insuficiente para trasladar otro modelo de país.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 18 junio de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).