
Entonces corre Lamine y lanza vivas a España en las redes, como un españolazo, como el españolazo que es, como un españolazo de Esplugues de Llobregat que honra en sus botas a su padre y a su madre, haciendo suyo el cuarto mandamiento, para desesperación de los que solo se acuerdan de las tablas de la ley para lanzárselas a la cabeza a sus hermanos. Pero Lamine es España, es la España real frente a la mitológica, la España patriota frente a la nacionalista –es decir, a la anti España–, la España ganadora de la Constitución frente a la oscura, acomplejada y perdedora. Y Lamine reza a su dios, que es el mismo que el del cuarenta por ciento de españolazos de Ceuta y de Melilla y a los que supongo que algunos también querrán expulsar para cambiar la libertad religiosa del catolicismo por una xenofobia calvinista y anticatólica.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 24 junio de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).