«Los hijos de Sefarad mantuvieron un caudal de nostalgia inmune al devenir de las lenguas y de las generaciones (…). Aceptaron sin rencor el silencio de la España mecida en el olvido». Aunque resulte difícil de creer, estas hermosas palabras aparecen en el BOE del 25 de junio de 2015 y fueron repetidas por Felipe VI en el acto celebrado en el Palacio Real con motivo de la aprobación de la ley que concedía la nacionalidad española a los descendientes de los judíos expulsados en 1492. Esa ley, impulsada por el Gobierno de Rajoy, pretendía reparar una injusticia antigua y por ello salió adelante sin votos en contra, aunque con advertencias sobre los otros olvidados de la historia española, como son moriscos o saharauis. Si los sefardíes merecen la nacionalidad, los otros también. Y por idéntico motivo.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 22 junio de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).