Uno sospecha que en las palabras de Rajoy no subyace mala intención, sino solo el intento de hacer una gracia. Pero esa gracia, aparentemente inofensiva, deja entrever un problema grave. Porque me temo que lo que quería decir es que hay veinte jugadores de origen africano o caribeño –los diez negritos de Agatha Christie, multiplicados por dos– y que ellos no son franceses. España ha entrado en una deriva xenófoba preocupante, alentada por Vox y Alianza Catalana, con la complicidad del PP y de Junts. Sus discursos en este sentido son ya indistinguibles. Y, sin embargo, tanto en París como en Berlín aún existe una derecha decente que se alarma y que despliega cordones sanitarios a los discursos ultra. (Aquí los cordones son umbilicales). 

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 13 julio de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).