Aun así, el debate sirvió para tres cosas. En primer lugar, para intuir que el PSOE va a utilizar los presupuestos para culpar a la derecha de todos los males del país. Empezando –me temo– por los trenes; en segundo lugar, para confirmar que en el PP siguen a lo suyo, que es a quitarse del medio estas intervenciones con faenas de aliño y sin trabajo. Habló Marí Bosó –¿dónde está Juan Bravo cuando se le necesita? –, como podría haber hablado un tertuliano al azar; y, en tercer lugar, para constatar que frente a un PP cada vez más desdibujado, vemos a un Vox cada vez más crecido. Uno puede estar de acuerdo o no con las posiciones de Figaredo, pero su intervención fue objetivamente buena, trasladó una propuesta clara y, al contrario que el PP, supo confrontar su visión con la del PSOE. «Si tal y como dice el ministro, los presupuestos ‘mueven el país’, ¿qué han estado haciendo hasta ahora?», preguntó. Pero, sobre todo, planteó un debate oportuno, que es el de la inmigración desde el punto de vista económico y no desde el identitario.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 16 de julio de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).