
En España tenemos dos grandes desgracias: el gobierno y la oposición. Cuando cambian sus roles, cambia el orden de nuestras desgracias, y deja de ser el gobierno y la oposición para ser la oposición y el gobierno. Definitivamente estamos hechos para el arte, para las fabes con almejas, quizá para conquistar continentes repletos de Tucanes, pero no para la grandeza, para la sutileza ni para las grandes cosmovisiones, que se les terminan donde se les acaba el rabillo de la boina. Así, a la izquierda más mezquina, guerracivilista y manipuladora de Europa se le une la derecha más mediocre, cobarde e inculta del planeta. Lo hemos vuelto a ver estos días con la crisis de Ceuta, con un gobierno incapaz de mantener la integridad y la seguridad de su territorio, que es lo mismo que reconocerse fallido. Para compensar, la oposición ha respondido con un ridículo simétrico, decidiendo que no es el momento de defender a España y en su lugar ha preferido alentar un texto infame para que veintidós países –veintidós traidores– nos abandonen a nuestra suerte como consecuencia por haber sufrido un ataque a nuestra seguridad. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 3 agosto de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).