«Una de las cosas en las que la derecha ha fallado estrepitosamente es en no entender que se puede ser de derechas siendo demócrata», dice Arcadi España, ministro de Hacienda. Me fascina lo capcioso de la formulación, como si lo que estuviera anunciando fuera la excepción y no la norma. Se puede ser demócrata y de derechas –parece decirnos– como se puede ser belga y flamenco, o murciano y logopeda. Así, según el ministro, los principios democráticos en alguien de derechas serían una anomalía, un exotismo, algo así como ser albino, hermafrodita o ambidiestro. Y «de derechas, pero demócrata» sería parecido a «varón, pero no maltratador» o «cazador, pero no ahorcador de galgos». Es decir, una manipulación irresponsable que convierte el pleonasmo en oxímoron. Y al ministro en charlatán.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 21 de septiembre de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).