
Total, que la diputada popular Ana Belén Vázquez sacó del bolso un espray de gas pimienta, lo mostró como quien muestra una centolla de la ría y, con ella a la altura de la sien, le pregunto a Marlaska: «¿Es esta la nueva normalidad a la que tienen que acostumbrarse los ceutís?». El ministro respondió como suele, que es no respondiendo, así que la sesión continuó con una pregunta de UPN y otra del PNV que no llegó a ser formulada porque, en ese momento, Armengol decidió detener el pleno para llamar al orden a la diputada popular «por haber enseñado un arma». Antes de nada, hay que aclarar que efectivamente un espray de pimienta se considera un arma de la cuarta categoría y, por lo tanto, su uso está permitido solamente en situaciones de legítima defensa, es decir, aquellas en las que existe un riesgo inminente para la seguridad personal. Que no es el caso. La ley prohíbe expresamente su exhibición pública y su uso en aglomeraciones de personas. Por ello, la presidenta del Congreso, con ese ‘mood’ que tiene siempre como de estar saliendo de pilates, le rogó que abandonara el hemiciclo para depositarlo, supongo que en la comisaría que hay en el Congreso.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 24 de septiembre de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).