Querido Nickie:

Me preguntas por Ceuta y no sé muy bien cómo explicártelo porque sospecho que para comprender lo que está ocurriendo tendrías que haber leído menos prensa española y más novelas del Oeste. Imagina uno de aquellos poblados que aparecían al otro lado de la vía del ferrocarril, esos a los que todavía no había llegado el juez, el sheriff disponía de tres ayudantes y la ley consistía en averiguar quién de ellos tenía el rifle. Solo que esta vez los colonos llegan del sur y los indígenas somos nosotros. 

No te ofendas por lo de los colonos, querido Nickie. Al fin y al cabo, eres inglés y, si de algo sabéis los ingleses, además de preparar el té y de perder mundiales de fútbol, es de llegar a sitios donde ya vivía alguien. 

Tampoco los norteamericanos deberían sentirse escandalizados por la comparación: la historia de su país consiste en una interminable caravana de hombres que llegaban a un lugar, clavaban cuatro tablas, levantaban una tienda, abrían un ‘saloon’ y decidían que aquello empezaba de nuevo. La diferencia es que entonces la frontera avanzaba hacia el Pacífico y ahora parece avanzar por la playa de El Trampolín.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 26 de septiembre de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).