En ‘La belleza del marido’, la nueva premio Nobel Anne Carson dice que la vida implica riesgos y que el amor es uno de ellos. «Aquí tenéis mi consejo, aguantad. Aguantad la belleza», dice como colofón de su poema. Yo nunca supe entender del todo si ese ‘aguantad’ quiere decir ‘aguantad lo que conlleva la belleza’, es decir, una apelación a una actitud estoica y derrotista ante el sino fatal de toda vida humana, o si, por el contrario, significa ‘soportadla’, como se soporta el IVA, un compañero idiota o un lunes por la mañana.  Puede también referirse Carson a proteger la belleza en el sentido de sostenerla, de promoverla. En ese caso el mensaje pasaría de lo estoico a lo epicúreo, a la búsqueda del placer como modo dulce de asumir la derrota. Pero, en un giro de los acontecimientos, es posible que lo que Carson quisiera decir con ‘aguantad la belleza’ fuera que la evitáramos, como la tentación. Es decir, ‘aguantad’ como llamamiento a la resistencia, como quien aguanta la respiración, una bolsa llena de soldaditos de plomo o la posición en una trinchera. «Aguantad la belleza sin ceder un centímetro a ella». O sea, miradla, pero con gafas de eclipse, aguantad el impulso para evitar el riesgo.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 11 de octubre de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).