
Cohen tenía el don de anunciar el apocalipsis y que te entraran ganas de encender unas velas. ‘First We Take Manhattan’ es «una canción terrorista» que cuenta la historia de un tipo que se ha pasado veinte años en la cárcel «por intentar cambiar el sistema desde dentro» y que ahora vuelve para ajustar cuentas. Pero, aun así, el susurro grave y oscuro de Cohen no nos invita a lanzar cócteles molotov a un ayuntamiento de Nueva Aquitania, sino a quitarle la ropa a una mujer de ojos grandes. La canción comienza diciendo: «Primero tomamos Manhattan, después tomaremos Berlín». Cohen era judío y nació en 1934, así que no hace falta ser un genio para detectar en la palabra ‘Berlín’ algunas resonancias adicionales. Por entonces, Manhattan ya era una de las grandes capitales judías del mundo. Pero resulta imposible escuchar a un judío de su generación anunciar que «tomaremos Berlín» sin que por detrás oigamos algo más que un sintetizador. Sin embargo, lo interesante de la canción es otra cosa. Cohen explicó que había observado que la energía verdaderamente seductora de la política procedía de los extremos. Un político moderado puede aprobar un presupuesto. Pero solo un revolucionario promete tomar Manhattan.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 19 de octubre de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).