Tenemos que hablar

chico

– ¿En qué piensas?

(Que no te quiero porque me pareces un coñazo, una zorra neurótica y tu arrogancia no descansa en motivos que la sustenten. Que no te quiero porque no estás en búsqueda, ni la vida te parece –como a mí- una aventura, una novela que va ya por el segundo capítulo. Que no te quiero porque estoy hasta los huevos de Camden y de Portobello, porque me esperas fuera de la Tate y porque me haces ir de compras sin parar. Que no te quiero porque siempre tienes frío, porque casi siempre tienes que ir al baño y porque te comes mi postre. Que no te quiero porque –aunque finges hacerlo- sé que nunca lees lo que escribo.

Que no te quiero porque cuando me preguntas si te quedas o si te vas, quiero que te vayas pero tú siempre te quedas. Que no te quiero porque no te gusta el vino, porque no respetas la soledad que necesito para escribir la puta novela y porque así no hay quien avance. Que no te quiero porque haces muchos planes y me incluyes en ellos sin avisar. Que no te quiero porque hablas muchísimo, por el puto hummus del mercadona y que no te quiero porque me caen mal las idiotas que tienes por amigas. Que no te quiero porque me robas billetes de la cartera y me entero cuando voy a pagar la fruta. Que no te quiero porque no me entiendes. Que no te quiero porque creo que en el fondo no te importo. Que no te quiero porque no me imagino el futuro contigo, sinceramente. Que no te quiero porque cuando estas con mis amigos, preferiría que no hubieras venido. Que no te quiero porque eres problemática y porque lloras de modo aleatorio, aún no he pillado el patrón.

Que no te quiero porque bailas raro y porque cuando me miras muy de cerca, en plan sexy, me cuesta enfocar y me mareo. No te quiero, tía. No es tu culpa, ya sé que no es el mejor día, pero tenía que decírtelo. Que no te quiero porque no conoces a Nick Cave, por tu higiene enfermiza, por tu obsesión por lavarte las manos, porque andas muy rápido, porque cuando me paro en los escaparates de libros te veo reflejada poniendo caras de interesante, porque haces la cuenta mientras pido en el restaurante, porque bailas bajo la lluvia y por el olor a flash de mojito de las terrazas que te gustan. Pero sobre todo, ante todas las cosas y de modo fundamental, que no te quiero porque ves a Pablo Motos y le oigo de fondo y porque cuando te cortaste el pelo me recordadas a Isabel Gemio. Y por ahí, no paso.)

– En nada, en nada, de verdad. Bobadas. Feliz San Valentín, cariño. Otro día te lo cuento.

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