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El mejor día de mi vida fue aquel que decidí que mi hija sería mi prioridad absoluta y ser su padre un modo de estar en el mundo. La paternidad no es un ‘adendo’. La paternidad un hecho holístico que lo impregna todo, desde la primera hasta la última decisión de cada uno de tus días. No se puede ser padre de ocho a diez y no existe una vulgaridad mayor que decir eso de «este fin de semana me toca niña». No, tu hija toca siempre y, por ello, eres su padre siempre, no solo cuando estás con ella. Es más, eres su padre sobre todo cuando no estás con ella, que es cuando más hay que demostrar que padre ‘se es’. No ‘se está’. (Clic aquí para leer el artículo completo).

Esta columna se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 13 de julio de 2020)