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Esto me pasa por no quitar el edredón, pero es que necesito dormir con algo por encima, yo qué sé, un edredón, un trimestre, una mujer. Algo que pese, como la conciencia, como la culpa, como un par de kilos de lana virgen en el sambódromo de Río en martes de Carnaval. Si no hay peso por encima no se puede dormir, no hay sensación de escudo ante la noche y sus monstruos. Sería una temeridad si quiera intentarlo, como citar a pecho descubierto a un Miura con una venda en los ojos. Pero ese no es mi estilo. Cuando nace un saltimbanqui en Galapagar, en Sevilla muere un artista. (Clic aquí para leer el articulo completo)

Esta columna se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 10 de julio de 2020.