A la muerte del rey Witiza, el trono del Reino visigodo de Toledo no fue heredado por ninguno de sus hijos, como podía resultar previsible, sino por un individuo llamado Rodrigo, de la estirpe de Chindasvinto que, según parece, contaba con el apoyo de los nobles. Los visigodos vivieron su época de gloria enfrascados en una guerra civil perpetua y esta vez no podía ser menos. «Chindasvintos» contra «Wambas». La jugada de Rodrigo desencadenó un enfrentamiento entre ambos bandos, ante el cual los hijos de Witiza decidieron pedir ayuda a una potencia extranjera incipiente que, en menos de un siglo, había conquistado desde Arabia hasta el Magreb con una fuerza militar inusitada y desconocida.

A la muerte de Rajoy, el trono del PP no fue heredado por ninguna de sus hijas -Cospedal, Soraya-, como podía resultar previsible, sino por un individuo llamado Pablo, de la estirpe de FAES, que según parece contaba con el apoyo de los delegados del congreso. La derecha española vivió su época de gloria enfrascada en una guerra civil perpetua entre democristianos, conservadores, liberales, socialdemócratas, etc., y esta vez no podía ser menos. «Peperos» contra «voxeros»El giro de Casado dejó huérfana a la derecha más dura, que recibió el apoyo de un sanchismo incipiente que, en apenas unos años, había ganado poder y fuerza con una fuerza propagandística inusitada y desconocida. (Clic aquí para leer el texto completo en EL DEBATE).