A Sánchez se le pueden reprochar muchas cosas, pero no la inacción. Sánchez tiene iniciativa, audacia e inteligencia. Una inteligencia maniobrera, táctica, cortoplacista y, en definitiva, de fontanero curtido en las alcantarillas de la política, que, por otra parte, es la que necesita. La historia nos recuerda que la inteligencia del intelectual es incompatible con los resortes del poder. Y, carencias culturales aparte, el presidente no es ningún tonto, como desde parte de la derecha -curiosamente la más limitadita- se repite una y otra vez. Lo ha vuelto a demostrar con esta crisis de gobierno, a través de la cual se enmienda la plana a sí mismo, asume que Redondo fue un error, fuma la pipa de la paz con el partido, hace borrón y cuenta nueva con los oscuros tiempos del covid y los indultos -¿cuantos los recordarán mañana?- y toma la iniciativa para comenzar el curso con el partido en sus marcas para un adelanto electoral.

Mientras tanto, la derecha ‘lista’ a sus cosas, a sus debates, a sus reflexiones, a sus competiciones de pureza y a su inacción. Sánchez lidera, propone cosas, la mayor parte de ellas malas, perversas o erráticas. Pero las propone, no se sienta a ver cómo pasa el tiempo desde la atalaya de las ideas del PSOE del 81 o del 2004. Pero, ¿qué propone exactamente el PP? ¿Cuál es su propuesta para los próximos años? ¿Cuál es su modelo de sociedad? ¿Cuál es su visión de país? ¿Y su lectura de los tiempos que vienen? ¿Realmente creen que sirve con defender la Constitución del 78 sin más aportes y sin más acción, como si no hubiera pasado nada en estos cuarenta años y pudieran simplemente aferrarse a un mito que ya se encuentra superado? 

La España del 78 no existe. Existe la España del 2021, existe el presente y yo quiero saber cual es la propuesta que para él tiene el centro derecha. Casado necesita librarse de las ataduras, ser él mismo de una vez y construir ya una alternativa audaz, valiente, transformadora, holística y ganadora. No basta con el continuismo, con los mitos del pasado ni con recordarnos que Sánchez es muy malo, porque ya lo sabemos. Hay que proponer con valentía, hablar para todos, sin excepciones y tomar riesgos. Se acaba el tiempo.

Esta columna se publicó originalmente en ABC el 12 de julio de 2021. Disponible haciendo clic aquí).