Pese a lo que se esfuerzan en hacernos creer, no hay nada que impida al PSOE pactar la renovación del CGPJ con el PP y superar la mayoría necesaria. Si no lo hace es porque no le da la gana, algo perfectamente legítimo. Ya ha quedado claro que el PSOE no quiere pactar con nada que se sitúe a su derecha porque prefiere a Podemos, a Esquerra y a Bildu. Sólo que en esta ocasión no les llega. Maldito Montesquieu. Este bloqueo a cualquier pacto con el PP no es una opinión, sino un hecho que supuso la base sobre la que Sánchez articuló su candidatura en las primarias, es decir, un hecho refrendado por las bases, anunciado con luz, taquígrafos y Follonero. No nos engañemos: esto es lo que quiere el afiliado del PSOE: el bloqueo perpetuo.

El PSOE está en su perfecto derecho a ello, faltaría más. Pero el PP tiene exactamente el mismo derecho a negarse a pactar con el PSOE si no se atienden sus exigencias. Porque esto va de exigencias. El procedimiento para la renovación exige al gobierno que se trabaje una mayoría de dos tercios del Congreso. Es su obligación ceder, perder algunas de sus posiciones de partida y buscar el acuerdo con otros. ¡Qué cosas, Pedro!

La realidad es que el PSOE quiere un poder judicial servil, como la Fiscalía. No tengo ninguna duda de que el PP, en su lugar, querría exactamente lo mismo, pero, por suerte, el constituyente quiso poner difícil al ejecutivo de turno que hiciera y deshiciera con los jueces a su antojo y le exige que la renovación se apruebe por una mayoría cualificada del Congreso que, junto al Senado, forman las Cortes Generales y en las que recae la soberanía del pueblo español. Pasárselo por el forro es pasarse por el forro al pueblo español. Conviene que, al menos, resulte complicado.

Cumplir el mandato constitucional es ganarse el apoyo de esos dos tercios o, sino son capaces, dejar al CGPJ en funciones, es decir, anclado al último acuerdo. Modificar la ley para que esta renovación se pueda llevar a cabo con mayoría absoluta es algo propio de dictaduras que pretenden obviar el parlamento, idea tan vergonzosa que tuvieron que retirarla en una bajada de pantalones antológica, me temo que por ‘sugerencia’ de la UE.

Decir que el PP está bloqueando la renovación del Poder Judicial es tan cierto como decir que lo está bloqueando el PSOE. La realidad es que quien bloquea es la constitución, como bloquea la autodeterminación o la pena de muerte. Querer identificar un acuerdo con un sí incondicional al gobierno o a la oposición es no entender nada. Bienvenidos a la democracia. Hay que proponer algo que guste a dos tercios, no lo que le interese a Sánchez. Es más, conviene que no le guste, conviene que sienta los límites. Visto el bagaje del presidente, hay que agradecer a Casado su postura firme y dura en este aspecto, que ha supuesto un dique a la deriva totalitaria del gobierno durante la pandemia. Si lograran poner a su servicio también al Poder Judicial, podemos despedirnos definitivamente de la democracia. 

Esta columna se publicó originalmente en ABC el 3 de septiembre de 2021. Disponible haciendo clic aquí).