Las empresas acaban pareciéndose al jefe, los equipos de fútbol al entrenador y los delincuentes comunes a nacionalistas catalanes en su día libre. Tiene su lógica. Si el jefe tiene perfil creativo se interesará por la creatividad ajena y la incentivará a través de su reconocimiento, porque no hay nada más gregario que un trepa. Si un entrenador es miedoso, alineará a los más disciplinados tácticamente, a los que mantienen la posición defensiva y a los que no arriesgan pases que puedan generar contra ataques con el equipo desordenado. La selección natural hará el resto. Siguiendo la misma lógica, el nacionalismo catalán y su basura ideológica -una basura cuyo olor es capaz de traspasar las pantallas e inundar los comedores soleados de la España civilizada-, solo puede atraer a los más cafres, a los peores, a los menos leídos, a los menos sensibles y a todos los que, por un motivo u otro, desprecien sistemáticamente la democracia y el progreso. No están solos. Hay que recordar que los líderes de estas camisas negras marchan libremente sobre Roma porque así lo ha decidido Pedro Sánchez ante el silencio lanar del rebaño de cobardes que lidera. 

Observando a los líderes catalanes actuales, es decir, a esta pandilla de delincuentes liberados por el PSOE, creo que no hay de qué preocuparse. Esto está hecho, la mediocridad es de tal calibre que solo puede terminar de un modo, que es mal, es decir, bien. Porque al principio creíamos que esto era un conflicto entre catalanes y el resto de España. Luego, de catalanes independentistas contra no independentistas. Un poco después comenzamos a sospechar que en realidad era una pelea entre independentistas, pero ahora ya no queda la menor duda de que estamos ante un caso, quizá único, de locura colectiva, de neurosis global, una sociedad psicótica y autodestructiva que se entrega a lo simbólico porque ya no puede operar en lo real. Esta oda a la miseria, por cierto, sí que es un delito de odio contra el pueblo español y espero haga reunir de urgencia al comité ‘fake’ de Marlaska. Si no les da la risa, que lo presida Rufián.

Han perdido y han hecho el ridículo. El PSOE se relame en un ejercicio de cinismo que roza lo psicopático pensando que han ganado, pero Roma no paga a traidores y España entera ya sabe que cada candidato del PSOE no es más que un Caballo de Troya del PSC, a cuyos intereses nos han rendido y supeditado al resto. Va a ser interesante ver cómo piden el voto en las elecciones anticipadas de Castilla y León o de Andalucía a los mismos ciudadanos a los que trata como basura al negarles una mesa de partidos por el simple hecho de no ser unos salvajes. A ver con qué cara piden el voto cuando sus socios creen que un niño de Cabra o de Peñafiel ‘ens roba’. No sé si es un asunto de falta de exorcistas, como en Novell, pero me temo que, en lo que lo que expulsan al demonio, podrían mandar unos psiquiatras. Y mucho litio. El despertar de esta generación, si es que llega, va a ser terrible.

(Esta columna se publicó originalmente en ABC el 13 de septiembre de 2021. Disponible haciendo clic aquí).