Que Mañueco es un hombre inteligente y frío lo sabe todo aquel que lo haya tratado. Quizá no sea brillante, ni locuaz, ni tenga una especial visión del mundo ni pueda pasar por uno de esos bardos que lidera a las masas con mensajes motivacionales. Pero es un gran estratega, sabe perfectamente de qué va la política y lo ha demostrado cada vez que ha tenido ocasión. Sobre todo: está dispuesto a hacer lo que sea necesario para llegar al poder y conservarlo. En eso no se diferencia de los demás, todos los políticos quieren lo mismo. La diferencia radica en que él, además de querer, sabe hacerlo. Mañueco gana siempre y eso es algo que sus rivales -internos y externos- no acaban de aceptar. En eso me recuerda a Sánchez. A ambos se les desprecia intelectualmente tanto que se tiende a minusvalorarlos. Y la política nos recuerda una y otra vez que ese es el mayor error que se puede cometer.

No me gusta hablar en términos morales. Me parece una horterada creerse el garante de la moral y juzgar al resto con tu cuadrícula, con esa plantilla que superponemos a la realidad para interpretarla. Una horterada, por cierto, bastante peligrosa, porque si perdemos los códigos de la política y de la ley para adoptar los esquemas puritanos, acabaremos quemando brujas en la pira. Y solo se trata de gestionar competencias. Allá cada cual con su conciencia. Yo prefiero ceñirme a los términos estratégicos, al puro análisis político. Y ese no es otro que aceptar que estamos ante una jugada maestra por parte de Alfonso Fernández Mañueco, que pilla a todos con el pie cambiado y sin posibilidad de enderezar el paso. Porque quien más, quien menos, todos teníamos en la cabeza un adelanto. Pero nadie al 13 de febrero. Quedan 55 días y los próximos 20 son Navidad, la región no vuelve al cole hasta el 10 y la campaña comienza el 28, por lo que al resto -especialmente a los nuevos partidos provinciales- no les va a dar tiempo ni a preparar candidaturas, que se han de presentar con anterioridad.

Por cierto, por los plazos necesarios, o Andalucía y Valencia convocan hoy o las elecciones tendrán lugar solas en el calendario, lo cual es importante para el PP. Porque si coinciden con Valencia, Sánchez puede equilibrar y tapar una presumible derrota con una presumible victoria. Pero así, no. Sánchez no puede mojarse demasiado en unas elecciones que tiene perdidas y cuya derrota se sumará al ridículo de Galicia y de Madrid, en un ‘suma y sigue’ que puede acabar con Casado en Moncloa. Por eso, esta decisión tiene la bendición total de Génova. Por eso y porque, de ganar holgadamente, el ‘efecto Ayuso’ se convertirá en el ‘efecto PP’, es decir, en una corriente general en toda España de gente harta de Sánchez y sus socios comunistas, golpistas, separatistas y filoetarras. A las pruebas me remito.

Luego volveremos a las claves internas, pero permítanme seguir un poco más en las externas. Lo que ha hecho Mañueco es una declaración de guerra total del PP a Ciudadanos, a los que ha tildado de «desleales».Arrimadas, si es que existe aún, no tiene otra que dar por rotos todos los pactos con el PP tanto a nivel autonómico como municipal y dejar todos los gobiernos en el aire, mostrar cierta dignidad y huir hacia delante reventándolo todo. Porque lo que hay no les vale y no solo les deja en la irrelevancia, sino, además, en el desprestigio personal de quien no reacciona ante la humillación. Al menos, morir matando. Cuando te declaran la guerra, solo puedes luchar e intentar ganarla. Por ello, si ante el riesgo ciertísimo de que Ciudadanos rompa el acuerdo en Andalucía como venganza, Moreno Bonilla no convoca elecciones hoy mismo, se estaría equivocando porque puede terminar con un gobierno de Ciudadanos y PSOE en Andalucía. Y eso no se lo pueden permitir. Si yo fuera él o Almeida, por ejemplo, estaría temblando. Porque Ciudadanos es un partido muerto y alguien moribundo es capaz de lo que sea. O debería.

«Podemos contar con la desaparición de Ciudadanos que, no obstante, puede tener una mínima posibilidad si presenta como candidata a Verónica Casado, la política mejor valorada de Castilla y León»

La única duda que parece sobrevolar es si Mañueco tendrá o no mayoría absoluta. En el PP se cuenta con que sí, seguro. En Vox se cuenta con que no, seguro. Y oyéndolos, ambos parecen tener razón. Va a estar muy justo, pero podemos contar con varias cosas. Primero, con un descalabro de Tudanca, que le puede llevar directo, como premio, a una secretaría de estado. El PSOE es así. Se inauguraría, así, una nueva época en Castilla y León con un nuevo rostro al frente, veremos si masculino o femenino, veremos si vallisoletano o zamorano. Segundo: podemos contar con la desaparición de Ciudadanos que, no obstante, puede tener una mínima posibilidad si presenta como candidata a Verónica Casado, la política mejor valorada de Castilla y León y con una imagen de solvencia al frente de la pandemia que puede atraer a los suficientes votantes como para conservar una mínima representación por Valladolid. Tercero: un ascenso fuerte de Vox, que pasaría a tener representación en todas las provincias y que se puede mover entre los 12-14 procuradores, con independencia de su candidato. Por cierto, apunten dos nombres: Pablo Sáez y Georgina Trías. De ahí podría salir el elegido. Cuarto: un aumento importante del PP que no sabemos si le llegará para alcanzar la mayoría absoluta. Quinto: no sabemos cómo estará el covid por entonces, pero el 13 de febrero en Castilla y León es probablemente el día más frío del año, día de nevadas y de carreteras y almas congeladas. Es decir, todo apunta a una abstención record, puede que del 50%. No solo porque las elecciones pueden ser solas, sin demasiado ruido mediático, con todo el pescado vendido, no solo por el virus, no solo por el frío sino, también, por la previsible desmovilización de la izquierda. Las Delicias, Gamonal, Garrido, etc. no se van a movilizar a favor de un candidato tan amortizado como Luis Tudanca. Mejor manta y Netflix. 

En definitiva, que me temo que lo único que se juega en estas elecciones, a nivel autonómico, es saber si Mañueco tendrá mayoría absoluta o si dependerá de Vox. Pero en el tablero nacional, puede ser un nuevo espaldarazo a Casado que, a pesar de todo, suma éxito tras éxito. Y Sánchez, derrota tras derrota. Y la plataforma de Yolanda Díaz, gracias a Dios, sin presencia de ningún tipo.

Y luego está Igea, claro, que pesar de todo, se va con dignidad y al que creo que debemos un reconocimiento general por haber liderado la comunidad en momentos muy difíciles, con responsabilidades enormes, decisiones muy difíciles y escaso lucimiento. Han sido tiempos duros y se puede no estar de acuerdo en algunas de sus decisiones, pero ha sido un hombre leal, honesto, trabajador y que no se ha puesto de perfil en momentos trágicos que, espero, alguna vez cuente. En los primeros momentos de la pandemia, tuvimos una gran suerte teniéndolo al frente. Lo mismo se puede decir de Javier Ortega, un hombre de gran capacidad y talante al frente de Cultura. 

«Todo apunta a una abstención record, puede que del 50%. No solo porque las elecciones pueden ser solas, sin demasiado ruido mediático, con todo el pescado vendido, no solo por el virus, no solo por el frío sino, también, por la previsible desmovilización de la izquierda»

Pero Mañueco se la ha jugado. Como en la fábula del alacrán, matar a la rana que le llevó a la otra orilla está en su naturaleza. Pero en política suele haber justicia poética y, al igual que se prima la valentía y la audacia, puede castigarse la cobardía, la mentira de quien anteayer dijo que no habría adelanto y hoy convoca y el ventajismo de quien nos quiere hacer creer que, de repente, ha visto la luz y se ha dado cuenta de que Ciudadanos son desleales. Así, un domingo de diciembre, viendo el árbol y el Belén. Vaya, hombre, qué casualidad. Justo se ha dado cuenta ahora, cuando más le conviene y antes de que comiencen los juicios por posible corrupción a gente de su partido. Eso se llama ventajismo, como el pescado podrido se huele a kilómetros y no gusta. Y ojo, que, hablando de pescado, quizá no todo esté vendido. Veremos.

(Este texto se publicó originalmente en la web de El Norte de Castilla el 20 de diciembre de 2021 con el título ‘Mañueco siempre gana’ y una versión más corta en El Norte de Castilla el 21 de diciembre de 2021 con idéntico título. Disponible haciendo clic aquí)