El CIS de Tezanos es la carta a los Reyes Magos de Tudanca, pero sin Secretaría de Estado. Es exactamente lo que el votante socialista necesita para movilizarse, una horquilla como la Garganta del Cares que dice lo que hay que decir, una franja de escaños entre la nada y el todo, una predicción holística y omnipotente, un salmo que nos viene a iluminar en la noche diciendo que el PSOE puede perder por poco, pero ojo, que también puede ganar, quién sabe, depende de ustedes, de si votan bien o votan mal, es la chispa que moviliza a los suyos pero sin caer en un exceso de confianza, el combustible que lleva a las urnas a los desencantados de todos los linajes, excepto a los peperos, que, tras la predicción de Pepefé lo ven medio hecho, medio crudo, como un entrecot de ayer. 

Es un CIS que levanta de la cama a los podemitas desencantados, a los viejos comunistas, a los sarabistas, a los temerosos de Vox, es un sondeo que ofrece una foto fija con más filtros que la mía de Instagram y que deja abierta la posibilidad de que el PSOE pueda sumar con todo el mundo que pasaba por allí, con los de Podemos, con Igea, con unos señores de Ávila, otros de Soria, otros de León, palentinos, burgaleses, una cosa como el Romance de los Comuneros que popularizara El Nuevo Mester de Juglaría. Es ‘El Romance del Progreso’: «Un día se ve en los montes moverse una polvareda: ‘Segovianos, segovianos, somos gente progresista, venimos desde León, Luis Mariano en la lista. Segovianos, segovianos, abridnos todas las puertas, traemos torreznos de Soria, Ángel Ceña a la cabeza. El blondo Pablo Fernández con sus podemitas llega, después de haber expulsado a los fachas de sus haciendas. Luis Fuentes levanta el sitio, Segovia guardó entereza. ¡Qué alborozo por las calles! ¡El progreso se despliega! Ansiado progreso el nuestro, quemado por sal pepera».

Pepefé tiene más arte que Morante, es insuperable con sus alamares resplandecientes, en maestro hasta el último rizo de la montera, ay Tezanos de clavel y oro, ay José Félix de la rosa y de la espina, tu capote morado y rojo, apaulado, recién planchado, que sueña gobiernos ajustadísimos y se pasa la dignidad por la taleguilla. Olés en las ‘Casas del Pueblo’. Pañuelos al viento en las sedes. Tezanos de la Puebla sabe que solo tiene dos salidas: la puerta grande o la de la enfermería. El Nobel o la prevaricación. «¡Crúcese, maestro!», le piden. Y él elige hule y nos cocina un sueño de la estadística, una obra maestra del sanchismo más encajado, la belleza de cuando el adorno se convierte en recurso. 

Me recuerda Carlos Espinel que quizá no ande muy desencaminado y que ‘hasta el rabo todo es toro’. Pero es que se trata precisamente de eso, de no andar muy desencaminado sino solo lo justo, de dar horquillas defensivas que te permitan nadar y guardar la ropa, inflar un poquito a los tuyos y desinflar un poco a los otros, lo justo para que no sea escandaloso, pero sobrevuele la sensación de que, si eres de Vox, has de votar a Vox, que vais bien. Si eres de Ciudadanos, no te vengas abajo ni votes a Mañueco, que vais a sacar grupo parlamentario propio. Si vas a votar a las candidaturas provinciales, hazlo, vas a ser decisivo. Si vas a votar a PSOE o a Podemos, no lo dudes, lo tenéis a tiro de piedra y además viene el fascismo. Y si eres del PP, mejor te quedas en casa. Yo te doy las gracias, José Félix, por volvernos a hacer creer en los Reyes Magos y en los Comuneros. Pero, sobre todo, te doy las gracias por recordarnos a todos cómo camina un torero.

(Esta columna se publicó originalmente en el ‘Diario de Campaña’ de El Norte de Castilla el 8 de febrero de 2022.  Disponible haciendo clic aquí).