A mí, que Vox recurra a una consultora para reclutar a altos cargos para las consejerías que dirige me preocupa, pero por insuficiente, por tibio. Hay que ser mucho más ambiciosos. Yo creo que deberíamos aspirar a poner a una consultora pero directamente a dirigir la Junta de Castilla y León, no solo a asesorarles en determinados aspectos. No solo no veo ningún problema en ello, sino que sería un gran avance poner a los mejores en lugar de a ese señor con cara de perrillo fiel que pasaba por la sede aquel jueves tonto.

Porque veamos. ¿Cuáles son los retos a los que nos enfrentamos dentro de nuestras competencias? Sin duda la falta de inversión privada para crear empresas que retengan el talento propio y atraigan el ajeno. El resto de problemas son consecuencia de este porque, en realidad, el único progreso es el económico y sin pasta no hay estado del bienestar. Con inversión habría empresas, con empresas habría empleo, con empleo los jóvenes no se irían, y, si no se van, ya saben lo que pasa, que ustedes dejan a veinteañeros con dinero en el bolsillo en un bar y ellos solitos se juntan, se enamoran y procrean. Vayan que si procrean. 

No es que repueblen el Duero, como Alfonso V, es que directamente repueblan el Orinoco. Crece y se rejuvenece la población y sube la recaudación para poder pagar a las clases privilegiadas de hoy en día, es decir, funcionarios y pensionistas. Y si hay dinero ya les digo yo que vienen médicos a El Bierzo. Pero vamos, en procesión, con una mano delante y otra detrás, haciendo el egipcio.

¿Y ustedes creen que los políticos tienen capacidad para crear un plan serio que atraiga la inversión privada y ponga en marcha el círculo virtuoso? Pues no. Pero fichen ustedes a un equipo de consultores de primer nivel internacional, páguenles como al lateral izquierdo suplente del Real Valladolid y pídanles que creen un plan estratégico para nuestra Comunidad en el entorno 2022-2030, por ejemplo. Y pongan en cada consejería a expertos de verdad, ya verán. Y luego expliquen el plan a la sociedad tratándoles como a adultos y como a gente inteligente, no como a niñatos hasta arriba de hipnóticos, ya verán como todos entendemos cual es el problema y cual la solución. 

La gente entendemos más de lo que piensan: este es el lugar en el que estamos, este el lugar al que podemos aspirar a llegar en un entorno realista, estos los problemas principales, estas nuestras armas, esta es nuestra competencia y, por lo tanto, este es el camino. Y, sobre todo, estas son las renuncias que tenemos que hacer para poner el presupuesto en donde realmente queremos ponerle, no en pijadas. Eso es una comunidad con un plan. Lo otro, auxiliares administrativos con trajes de Pedro del Hierro.

Así que todo mi apoyo a esta línea de trabajo, por mi pueden privatizar hasta la presidencia del gobierno. Y eso mientras lleguemos al verdadero objetivo, que no es otro que una inteligencia artificial que tome la mejor decisión para un problema concreto y con los recursos de los que disponemos, en décimas de segundo, técnicamente, sin ideología, usando solo fórmulas y Big Data. Y ya, si quieren, un robot con la cara de Kennedy programado para hacer declaraciones perfectas a la prensa usando frases de Churchill con acento de Palencia. Por ejemplo, esta: «Conozco el futuro de Osorno porque lo he creado yo», que no es de Churchill, pero que en Osorno lo iba a petar.

(Esta columna se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 9 de junio de 2022. Disponible haciendo clic aquí).