Lo peor es que se llame Pepe Álvarez. No había otro nombre. En España, solo hay un José Álvarez y es ‘Juncal’. Pero Pepe no es Juncal. Pepe Álvarez es el secretario general de UGT y ha venido a iluminarnos con esta obra maestra del pensamiento occidental: «Nos dicen un día sí y otro también que vamos a entrar en una situación de crisis. Que hay ‘recisión’ (sic), que la guerra, que después del verano vamos a saber qué es lo que pasa. ¡Quieren hasta que no pasemos bien el verano! ¡Que se vayan a hacer puñetas! ¡Vamos a disfrutar del verano, porque es nuestro! ¡Porque nos lo hemos ‘ganao’! ¡Que no nos quiten lo que nos hemos ‘ganao’! Y compañeros y compañeras, lo hacen porque quieren seguir acaparando riqueza unos pocos».

Lo he visto en bucle, hipnotizado, preguntándome a quién se referirá con ese ‘quieren’, ese plural impreciso y tumoroso. Porque un ‘quieren’ implica un ‘ellos’ y supongo que ese ‘ellos’ serán los poderes ocultos, los intereses oscuros, los señores de los puros, vaya. Y lo que pretenden ‘ellos’ es quitar a los trabajadores el verano para acaparar riqueza. Ahí es nada. ¡Hartos de robar sus sueños, se lanzan a por los fenómenos climatológicos! Empezarán por el verano, seguirán por el amanecer y ¿qué será lo siguiente? ¿El arco iris? ¿La nieve? ¿El almendro en flor?

Viene a decirnos que no le contemos nuestra vida, que si hay guerra o ‘recisión’ no es cosa suya. Lo que sí es suyo es el verano, que es propiedad de UGT, al contrario que el aire, que no es de nadie. Porque dice Pepe que se lo han ‘ganao’. Hablando de ‘ganao’, estos son los bueyes con los que tenemos que arar, este es el discurso, una mezcla de negacionistas magufos y de veraneantes gregarios que hablan de ‘recisión’ y que niegan la realidad. A ver, Pepe. Vienen tiempos duros. Y no es por culpa de esas voces que te dicen que nos quieren quitar el verano sino, sobre todo, por la inflación. De la inflación solo se sale con dolor. O ese dolor lo asumen los trabajadores renunciando a aumentos de sueldo o lo asumen las empresas renunciando a beneficios, es decir, asumiendo pérdidas. Es decir cerrando.

Pero hay otra salida, que es todos asuman parte de ese sacrificio. Un pacto serio. Y si eso pasa por quedarse sin verano, pues nos quedamos sin verano. Porque si no hay pacto a lo mejor no nos quedamos sin verano sino sin empresas. Y sin trabajo. Así que hace falta dejar la demagogia, ponerse serios, trabajar mucho y en lugar de entender el mundo como una conspiración y tratar a los trabajadores como a niños imbéciles, hacer un buen diagnóstico y comunicarlo como a adultos inteligentes. Y decirles la verdad. Y que los sindicatos tengan representantes a la altura que entiendan que sin empresas no hay trabajadores. Y sin trabajadores no hay derechos de los trabajadores. Ni sindicatos. Ni nada, solo un campo yermo. No, no se trata de acaparar riqueza sino de entender que antes de repartirla hay que crearla. Y que es mejor quedarse sin verano a que se note que te falta uno.

(Esta columna se publicó originalmente en ABC el 9 de julio de 2022. Disponible haciendo clic aquí).