Advierto que la cosa no empezó mal. Por un momento pensé que estábamos ante el primer discurso sensato de Sánchez, algo bien estructurado, racional, casi empresarial, basado en la lógica y en la honestidad, a través de un recorrido cabal y sereno por el entorno sociopolítico internacional, los posibles escenarios a lo que nos enfrentamos y un plan de contingencia para poder hacer frente a los peores pronósticos. Un Sánchez sorprendente.

Lamentablemente el espejismo duró poco y la segunda parte de su discurso sacó al Sánchez de siempre, al visceral, el radical y el maniobrero. El presidente no desperdicia una sola ocasión para crispar el ambiente, para sacar su vertiente más dogmática y populista, el victimismo más cutre, el odio atávico a todo lo que no sean él o sus socios, a agitar el avispero del miedo y a sugerir conspiraciones impersonales y paranoides por parte de señores de Madrid que fuman puros mientras empobrecen a la población. Pedro Sánchez de Kirchner.

A partir de ahí un par de propuestas, una para ampliar la excepción ibérica a la cogeneración y otra para bajar el IVA del gas, siguiendo su recién estrenada línea de copiarle a Feijóo. Y así llegamos a lo que íbamos, a lo que esta comparecencia responde en realidad, que no es a otra cosa que a utilizar el Senado para subrayar su perfil europeísta, su imagen internacional, a hablar de su solidaridad con los socios de la Unión, a relatar los grandes valores que nos unen y a contar a los cuatro vientos la importancia de su liderazgo en Europa a través de las medidas que ha impulsado y que todo el mundo le está copiando. Que su reino no es de este mundo, vamos. Que su lugar ya es otro, más cerca de la moqueta de un Europa solidaria con colorines 2030 que de este campo de tierra llena de fachas que es la España real. En el exterior, un estadista. En lo doméstico, un populista. Que Sánchez está mandando ya el curriculum, vaya. Lo que, en realidad y bien pensado, no deja de ser una buena manera de ahorrar energía.

(Esta crónica de la comparencia de Sánchez en el Senado se publicó en ABC el 6 de septiembre de 2022. Disponible haciendo clic aquí).