El PSOE puede ser muchas cosas, pero no es un partido novato ni falto de experiencia. El PSOE es una maquinaria de poder sin parangón, el partido del ‘establishment’, del sistema, una apisonadora que controla hasta el último resorte de la sociedad: cargos públicos, funcionarios, elites económicas, escenario cultural, tejido asociativo, consejos escolares, universidades, asociaciones de padres y madres de alumnos, de jueces y, en definitiva, todo lo que deseen controlar. Por ello no es creíble que el PSOE no supiera lo que estaba firmando al aprobar la ‘ley del solo sí es sí’. Nos lo creemos de Ciudadanos, que no dan para más, y cuando se enfrentan a estas decisiones lo hacen como un ejercicio más de política-cosmética. Pero no del PSOE. Entre otras cosas porque ahora sabemos que tuvieron en sus manos hasta tres informes previos advirtiéndoles de lo que iba a suceder. Es decir, lo sabían. Y si lo sabían, eran muy conscientes de lo que iba a pasar. Y si eran conscientes de lo que iba a pasar, es decir, que gracias a sus señorías se iban a reducir las penas a muchos violadores e iban a salir a la calle antes, poniendo en riesgo a todas las mujeres de este país, incluidas nuestras hijas, la maldad a la que nos enfrentamos no tiene parangón. 

Sabemos que el PSOE no tiene escrúpulos de ningún tipo y que ya ha puesto en la calle a golpistas, a corruptos y a malversadores que además advierten que lo van a volver a hacer. Lo hacen por mantenerse en el poder. ¿Pero qué ganan con esto? Pues lo que ustedes están viendo, es decir, el descrédito general hacia Podemos y hacia Irene Montero para mayor gloria del PSOE y de Yolanda Díaz. Es decir, empiezo a pensar que lo que está sucediendo no es un error sino un acto deliberado de Sánchez para desgastar a su socio hasta que su situación sea insostenible, un acto para enfrentar a Podemos a toda la sociedad, empezando por el feminismo, la izquierda y los jueces, mientras él acaricia un gato y ve arder Roma como un Nerón de chichinabo.

Confirmamos así que Rosell no puede ocupar ningún puesto de responsabilidad y desbloqueamos de nuevo las negociaciones del CGPJ, justificando ahora por qué Podemos se ha de quedar necesariamente fuera de la elección y allanando el camino. Y, sobre todo, vamos a elecciones con el marco mental en la izquierda de que Podemos no puede gobernar, algo estrictamente cierto. Y ya está, eso es todo. Son capaces de poner en riesgo a nuestras hijas por una jugadita más de política psicopática. Son capaces de desproteger a las mujeres solo para destruir a un adversario en la guerra civil a la izquierda de la izquierda.

Esto es lo que tenemos, no cabe duda de que sabían lo que iba a pasar y el lío es tan grande y en un tema tan estratégico para el PSOE que me temo que no puede dejarlo pasar. Tanto si Montero se va como si los echan, estamos en vísperas de la ruptura que escenificará un nuevo tiempo. O, dicho de otro modo, lo del Maine, pero con nuestras hijas dentro del barco.

(Esta columna se publicó originalmente en ABC el 19 de noviembre de 2022. Disponible haciendo clic aquí).