Cuando en el Foro ABC Feijóo hizo un alegato contra las fuerzas populistas, oscuras, retrógradas, extremistas y radicales (sic), pensé que iba a romper la coalición con Vox en Castilla y León en directo. Como no iba por ahí, estuve a punto de pedirle que aclarara a quién se refería, porque se me ocurren varias formas de luchar contra el populismo, pero ninguna pasa por formar gobierno con él. Pero quizá se refería a Darth Vader. Mientras pensaba en su ambigüedad, demasiado medida para ser casual, dijo que «existe un plan premeditado para alterar sustancialmente las bases de la convivencia democrática que se plasma en la Constitución de 1978. Se trata de que todo lo que fue democráticamente derrotado en la Transición se tome una especie de revancha mediante (…) la prescripción de una memoria única, hermana de un pensamiento único. El cuestionamiento pertinaz de las instituciones (…) es uno de los rasgos inherentes a toda suerte de populismo. También lo es la confección de un pasado a medida que reabre heridas ya curadas (…)». Estas son palabras suyas, que suscribo íntegramente. Pero es importante subrayar que habla de «toda suerte de populismo». Podría haber hablado del populismo de izquierdas, de Podemos o de la Estrella de la Muerte, pero prefirió hablar de «toda suerte de populismo», de donde debo inferir que existe, para él, más de uno. Y que incluye al de derechas en el cuestionamiento de la Constitución al que hace referencia, en el intento –compartido por el populismo de izquierdas–, de imponer una memoria única, un pensamiento único, la apertura de heridas abiertas y que se sitúan en lo retrógrado, lo extremista y radical. Porque lo que fue «democráticamente derrotado» fue el odio, el enfrentamiento, la criminalización del vecino, la violencia como modo de solucionar conflictos, la ausencia de libertad política, de libertad religiosa, el cainismo, la polarización, el maniqueísmo y una sociedad en permanente guerra civil. Y todo eso es lo que se estaría, según él, tomando ahora la revancha. Otra lectura más aviesa diría que lo que fue derrotado es el franquismo, a lo que no cabe sino preguntar a quien se refiere entonces en concreto. De cualquier modo me parece extraño que no se hayan visto en sus palabras un inmenso ataque, no solo a Podemos, sino también a Vox.

Y si es así, no entiendo por qué no aclara si va a pactar o no con ellos allá donde lo necesite. Si criticamos a Sánchez por ocultar sus intenciones, debemos pedirle lo mismo a él. Una cosa es un pacto de investidura y otra formar coaliciones en miles de corporaciones. Ambas opciones son legítimas, pero tenemos derecho a saber cuál es su plan antes de bajarnos definitivamente de su barco para no ser responsables de lo que se nos viene encima. En Castilla y León hemos visto un ‘spoiler’. Y en Madrid, su secuela. Si Feijóo piensa que estamos dispuestos a lo que sea con tal de acabar con Sánchez, se equivoca. Y si no entiende el motivo, que mire el discurso que entrecomillo un poco más arriba.

(Esta columna se publicó originalmente en ABC el 21 de enero de 2023. Disponible haciendo clic aquí).