
No estuvo en la sesión de control Sánchez, de viaje oficial en China, no sabemos si comprando inciensos, Quijotes hechos con bambú o postales de campos de reeducación, que tiene el partido hecho unos zorros. Siguiendo con el bambú, tampoco estuvo el Orbán del sur, Abascal, no sé si buscando financiación alternativa, organizando a los Patriots tras la caída del Orbán del norte —Orbán ‘The Original’— o cerrando pactos con el PP, quizá en Orbaneja del Castillo, que está en Burgos y tiene una cascada autoritaria y muy orgánica. El que sí estaba era el socio de Orbán del sur, Feijóo, incapaz de enfrentar a Vox ni con Trump, ni con Israel, ni con Orbán ‘The Original’, ni con el hecho de presidir sus Patriots, ni con su corrupción, ni con su descomposición orgánica ni con los ataques al Papa precisamente en la semana grande del desprestigio de la extrema derecha mundial. Es más, justo en este momento se dispone a fundar sus comunidades sobre el orbanejismo castizo con un argumento infalible: para librarnos de Orbán, hay que pactar con Orbán. Luego nos sorprende la caída en las encuestas.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 16 de abril de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).