
Pico de pato, cola de castor, patas de nutria, veneno y huevos: el ornitorrinco es un animal cosido por un funcionario media hora antes de que comience el puente. De hecho, el ornitorrinco es el Frankenstein del reino animal, una criatura monstruosa diseñada de restos de otras. Koldo es un ornitorrinco procesal que, más allá de la definición de Cobo del Rosal –un acusado que se convierte en testigo y que además acusa– se define por tener el pelo de Rubeus Hagrid, un forro polar como de asesino de ‘Fargo’ –hallazgo de Caraballo–, manos de ‘harrijasotzaile’, hechuras del Olentzero y ademanes de tertuliano, que solo le faltó decirle al fiscal: «Perdona, bonito, que yo te he dejado hablar sin interrumpirte», así, como Isabel Rábago.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 2 mayo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).