
Cuando vimos a Robert Prevost en la ‘Loggia de las bendiciones’ confirmamos que hay hombres con el destino marcado en el rostro. A otros les sucede con los apellidos, y si estos son Cruz Novillo, supongo que no te queda otra que modernizar España. Él lo hizo a través del ingenio, del talento y de la creatividad, que siempre es la causa; pese a lo que se piensa, lo visual es solo la consecuencia, la parte final de un desarrollo conceptual que, en su caso, siempre era deslumbrante. La imagen es tan solo la parte visible de una identidad, así que lo que llamamos ‘marca’ no es un logo, sino un sistema profundo de atributos intangibles. Por eso, él no cambió solamente la apariencia de las cosas, como puede parecer, sino las cosas en sí y, como consecuencia, la manera en la que las propias organizaciones se autopercibían. La mayor organización es el propio país, que supo trazar una transición política a través de una reforma. Pero, visualmente, de reforma nada: aquello fue una ruptura, una revolución y un shock de modernidad radical y en poco tiempo.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 4 mayo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).