Estoy por retirar el saludo al próximo que me recuerde que somos el club número catorce de la clasificación histórica de La Liga, una clasificación que, por lo demás, no existe, a nadie le importa y solo sirve para que nos aferremos a una exigencia irreal y a una presión melancólica. Ya sabemos que el Real Valladolid tuvo una buena racha en los 80 y los 90. Sin tirar cohetes, que tampoco hicimos nada. Pero, aun así, muchos la disfrutamos y la recordamos con cariño. También sabemos que tuvo una racha mala en los 60 y en los 70, llegando a jugar incluso en Tercera, donde dice mi padre que se animaba más que nunca y que se lo pasaron en grande. La magia del viejo Zorrilla, supongo. En cualquier caso, sencillamente no es cierto que seamos un club de Primera, donde hemos estado cuarenta y siete temporadas. Tampoco es cierto que seamos un club de Segunda, donde el año que viene jugaremos la número cuarenta. Somos un club que alterna Primera con Segunda, eso es lo que somos, aunque muchos no quieran aceptarlo y vean la Primera División como algo que nos corresponde ‘in natura’.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 15 mayo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).