Pasaban ocho minutos de las diez cuando Armengol pidió a los diputados que abandonaran el hemiciclo y siguieran las instrucciones del equipo de emergencias, que los guio hasta la puerta de los leones. Una vez allí, instaron a sus señorías a que salieran, cruzaran la carrera de San Jerónimo y esperaran órdenes. El resultado fue una concentración imprevista, un ‘rodea el Congreso’ inverso, un grupo de diputados que parecían quejarse de sí mismos mirando su propia ausencia en una especie de ‘performance’ consistente en descubrir que cuando el legislativo no legisla da igual que los diputados estén dentro o fuera. Y de paso en que algunos vayan asumiendo que los lunes al sol suelen caer en miércoles.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 28 de mayo de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).