Han tenido que suceder un número indeterminado de circunstancias improbables para que hoy estés con nosotros, con las muñecas y las rodillas doloridas, pero el corazón intacto, como corresponde a la irreverencia sagrada de tus nueve años. Quiero decir que ha sucedido un milagro, Carlota, un milagro único, de principio a fin y lo mires por donde lo mires. Sin entrar en detalles, podemos decir que tu ángel de la guarda desplegó sus alas sobre ti en la sobremesa del 5 de julio; te protegió con ellas y luego las usó para llevarte volando hasta Burgos, donde aún te recuperas de las heridas con una sonrisa, esas gafas tan graciosas y una silla de ruedas que pronto serán solo un recuerdo. Supongo que no tardando vendrán también algunas dificultades –no quiero engañarte– pero ¿acaso no las tenemos todos? ¿Quién puede decir que vive una vida sencilla, sin dolor ni recuerdos tristes, Carlota? Eso solo sucede en los cuentos, seguro que con nueve años ya lo tienes claro porque habrás leído las historias de Bambi, de Simba o de Mowgli. Todas las vidas tienen un par de momentos trágicos y algunas pruebas difíciles. Eso no depende de ti y no se puede elegir la fecha ni la hora en las queremos que lleguen, porque vivir no es pedir una cita con el dentista. Lo que sí que depende de ti es cómo vas a enfrentarte a esas dificultades. Es probable que aún no tengas las herramientas para hacerlo, pero no te preocupes, es solo cuestión de tiempo. Y además te las van a dar tus tíos, tus primos y tus abuelas. Mucho más importante es la actitud, créeme, ser capaz de ir forjando la historia de tu leyenda y una personalidad que tienda a revolverse ante las circunstancias en lugar de someterse a ellas. No te pido algo imposible, ya te he dicho que esto va a ser duro y tienes todo el derecho a sentirte perdida, a hacerte preguntas y a echar de menos a tus hermanos y a tus padres.



(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 10 de julio de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).