
En definitiva, hemos visto en directo cómo funcionan las redes: cuarenta tarados –quizá cuatrocientos, quizá cuatro mil– han logrado que pensemos mal de cuarenta millones de argentinos, una nación hermana y a la que estamos irremediablemente unidos. El objetivo del algoritmo es mostrarnos lo que polariza, con el objeto de enfrentarnos. Es necesario tomar conciencia de ello para extrapolarlo a todo lo demás, sobre todo a lo político. Solo así entenderemos a qué nos enfrentamos. Si «el infierno son los otros», que dijo Sartre, «yo soy un otro», que dijo Rimbaud. O sea, que yo soy el infierno del otro. Y el algoritmo, un lobo para el hombre. Puede que un lobo argentino.
(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 25 de julio de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).