Pero Carolina Durante no se limitan a eso. Hablan de depresión, de odio y de soledad. O sea –insisto– de amor y de muerte. Porque no hay más temas. Eso es el rock and roll, hablar de lo de siempre, pero con actitud de ganador. Sí, hemos perdido a una mujer, pero no hemos perdido la dignidad. Sí, nos hemos arrastrado cuando tuvimos que hacerlo, pero ahora levantamos la barbilla ante los focos y seguimos adelante solos, a ver quién tiene el valor de seguirnos. Lo decía Carl Perkins, y luego Elvis, y luego Loquillo: «Me puedes matar, también asesinar. Todo mi dinero me puedes robar. Mi coche nuevo puedes chocar. Pero, por favor, no me pises mis zapatos de gamuza azul». Y luego Calamaro: «Todavía soy tu amigo, pero te deseo el bien. O lo que quieras, pero por lo que más quieras, no me pises los zapatos de piel». Somos el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Y todo lo que escribimos o cantamos son anécdotas llenas de rabia, de pudor y de decepción. Sobre todo de decepción. Porque lo primero debe ser decepcionar a todo el mundo para mantener a salvo la libertad. El resto viene rodado.

(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en El Norte de Castilla el 11 de septiembre de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).