Derecha contra terraplanistas

Como el personal aún no conoce al PSOE, no es capaz de sospechar que el segundo decreto solo tenía un objetivo, que era recoger todas las sandeces imaginables para que, por contraposición, el primero resultara razonable. Pero tampoco lo era: contenía medidas infumables, contrarias al Estado de derecho y, sobre todo, contraproducentes para lo que decían perseguir. Su convalidación habría supuesto la retirada del mercado de cientos de miles de viviendas de alquiler. Pero, como ya advertimos hace una semana –la izquierda conoce bien su mercado–, ha funcionado. Y funcionará todavía más. Porque ya no se trata del «qué» ni del «cómo» sino del «para qué» y, sobre todo, del «contra quién» Eso es lo único que cuenta, una frase facilona que dé paso a una nueva dialéctica marxista –que, como siempre, vive de provocar artificialmente el caos que dice querer arreglar– y que ha construido una nueva versión de lucha de clases, que ya no es ricos contra pobres sino inquilinos contra rentistas. Aunque el rentista sea un obrero que se ha matado a trabajar y a ahorrar para tener un piso en Carabanchel con el que completar su pensión; y el inquilino un pijazo con la corona bordada en el pasamontañas.



(Este párrafo forma parte de un texto que se publicó originalmente en ABC el 5 de octubre de 2026. Al ser contenido premium, solo puede ser leído íntegramente aquí. Si no se han suscrito, les animo a que lo hagan. La suscripción es muy barata a cambio de muchísimo y necesitamos más que nunca prensa libre).