Salir del establo

2015-04-04 18.50.13

El Reino Unido y los países bajo su ámbito de influencia, reciben -conquistan- la democracia como una manera de garantizar la libertad del individuo y de protegerle frente al estado. En Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, etc., el estado es un sospechoso potencial y la democracia forma un sistema de garantías para que ese malvado Leviatán no abuse de su poder frente al individuo. En Francia no. En Francia, la democracia se identifica con el estado, es el estado mismo. Y ese concepto estado/democracia no tiene como objetivo y razón de ser la protección de la libertad del individuo sino la supervivencia misma del pueblo e incluso su bienestar.

A España le llega la democracia vía revolución francesa y eso se nota. En los países sajones creen que la supervivencia del individuo, sus necesidades básicas, etc. son responsabilidad del individuo y de su propio esfuerzo. En España cedemos ese poder al estado, es el estado el que debe garantizar nuestra subsistencia, la viabilidad de nuestros hijos. ¡Hay niños muriendo y el estado no hace nada! Hombre, lo tendrán que hacer sus padres, ¿no? Y si los padres no pueden, pues los demás ayudaremos, se llama caridad y es un valor fantástico. En España se cree que, por el hecho de ser ciudadanos -es decir, de nacer-, somos sujetos de ciertos derechos, que por cierto nos sabemos al dedillo. El dinero público no existe, el dinero público es dinero robado bajo la amenaza de la violencia a quien lo ha generado, a quien lo ha producido. El estado sirve fundamentalmente para quitar al individuo el derecho al uso del fruto de su trabajo, porque hay que dárselo a los demás por el mero hecho de existir. Por eso, cuando decimos que es el estado el que debe garantizarnos la subsistencia, la comida, la vivienda e incluso el trabajo, lo que decimos es que son los demás los que nos lo tienen garantizar. Es decir, somos seres dependientes e inferiores. Cuando alguien dice “QUEREMOS TRABAJO YA”, lo que quiere decir, en el mejor de los casos, es “QUEREMOS QUE ALGUIEN SE JUEGUE SU DINERO PARA DARNOSLO A NOSOTROS YA”. En el peor de los casos lo que dicen es “QUEREMOS QUE UNOS SEÑORES ARMADOS QUITEN POR LA FUERZA EL DINERO A LOS DEMÁS PARA DARNOSLO A NOSOTROS YA”. Una persona que dice eso debería estar o leyendo o en la cárcel. Leyendo para no ser un necio o en la cárcel para que su tendencia al atraco sea controlada.

En los países sajones creen en el estado, y no es una cuestión de tamaño, de un estado más o menos elefantiásico. El estado es necesario, los impuestos son el precio de la civilización, un estado debe ser fuerte para que pueda garantizar la correcta, rápida y diligente administración de justicia, la defensa de la seguridad del individuo, la defensa de la propiedad privada, la limpieza de las calles, la administración de energía e infraestructuras, etc. Pero aquí no, aquí el estado lo es todo, el estado debe hacer cursos de confetti para los parados -eso si no es Andalucía, donde la administración sirve fundamentalmente para perpetuarse a  si misma en el poder a través de la delincuencia organizada-, garantizar la supervivencia del folk manchego, ofrecer conciertos en la plaza del pueblo para que la gente se divierta, dar pasta para que el nene haga cine y demás.

El estado en España es una religión laica que une a comunistas, socialistas, populares, centristas, etc. Una religión sin Dios -de momento- que nos pone de acuerdo en nuestra ineptitud para salir adelante solos. Los países protestantes son diferentes, pero nuestra izquierda nativa, nuestros comunistas locales, son así. Algún día se darán cuenta de que tienen que liberarse del yugo de su herencia ultra católica que penaliza al rico, alaba al pobre, exige dar todo a los demás y demás normas del catecismo rojo. Ahora, estos cursis dicen que el estado debe garantizar incluso la felicidad de la gente. Yo les recomiendo que se den un paseo por la dignidad, que miren al estado -al mal- a los ojos y le planten cara de modo intelectual. Que sean libres, independientes, autónomos y -en la medida de lo posible- contribuyan libremente a aquellas causas que consideren más oportunas, incluida la cultural. En Estados Unidos, yo he visto a los propios vecinos pagar a escote un parque de juegos para los pequeños, recoger fondos para los niños más desfavorecidos, voluntariado de todo tipo, etc. Ellos me decían que sería una deshonra que el estado viniera a ponernos un parque o hacerse cargo de sus problemas como comunidad. Es como dar por hecho que no podemos ocuparnos de nuestros hijos. Me gustaría saber cuántos de los que pían por los derechos de los demás, ponen la pasta en vez de la pancarta. El compromiso está en la cartera. Y una vida que merezca ser vivida se ha de basar en la dignidad y en la generosidad. La dignidad para ser libre y la generosidad de ayudar, en la medida de tus posibilidades, a los que lo necesiten. Nunca a los que te lo exigen a punta de pistola.

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