Por fin, Sefarad

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Qué bello puede ser el BOE. “La presencia judía en tierras ibéricas era firme y milenaria, palpable aún hoy en vestigios de verbo y de piedra (…) Los hijos de Sefarad mantuvieron un caudal de nostalgia inmune al devenir de las lenguas y de las generaciones (…). Aceptaron sin rencor el silencio de la España mecida en el olvido”. (BOE, 25 de junio de 2015)

Por fin, hermanos judíos, alguien os reconoce algo en España y desde el 25 de junio podéis, si queréis, adoptar la nacionalidad que os quisieron arrebatar junto a la fe, aunque en realidad nadie os ha podido vencer ni arrojándoos al desierto en el Génesis, al mar en 1492, a la hoguera en 1940 o a la barbarie de Hamas en estos días oscuros. Por fin podéis hacer el camino de vuelta, la diáspora inversa hacia vuestro país, hacia nuestro país, hacia España, hacia vuestras tierras saqueadas por los siglos. Podéis también seguir el camino hacia vuestra amada Jerusalén si lo preferís. Al menos podéis decidir, esta ya es de nuevo vuestra patria si es que alguna vez dejó de serlo. Es oficial. Os aviso que muchos aquí no os quieren. El perdón, la grandeza, el honor y el amor son palabras muy grandes para mentes tan pequeñas. Se ve que la brutal influencia de Franco y su judeofobia en una parte de la izquierda patria aun no se ha borrado, aunque supongo que a estas alturas ya estáis acostumbrados al odio y a la peste intelectual de los xenófobos. Peste hay aquí, en Tel Aviv, en Berlín y en Manhattan, aunque aquí me temo que un poco más y un poco más hedionda. La turba fracasada hace ahora chistes de judíos y de ceniceros y a cambio, en lugar de la cárcel, les hacen portavoces de Cultura. Este es el nivel majadero de una España enferma de necedad. De igual modo, yo os quiero dar la bienvenida y quiero pediros perdón en el nombre de España y en nombre de todas las generaciones a través del tiempo, porque me temo que nadie os lo ha pedido aún. Perdón por el trato que se os ha dado en España y perdón por el que se os seguirá dando. No entienden que sois y habéis sido el frente de una batalla que la historia libra por la libertad y por la paz. Esto no es relativo, esto no es medianía, esto no va de vidas blanditas y superficiales, esto no es una peluquería. Esto es el bien contra el mal y vosotros sois la primera línea. Gracias por tanto.

En cuanto a los Reyes Católicos, poco que decir. No habrían tenido ningún problema en expulsar de España al mismísimo judío Jesús de Nazareth, hijo de José, de la estirpe de David, si con ello hubieran obtenido alguna ventaja estratégica en su diabólica cruzada para apropiarse de todo el mundo conocido en beneficio no de España, no de Castilla, no de Aragón sino de su propio patrimonio familiar. El final, lo conocéis: los Trastamara se aniquilaron entre ellos con un crucifijo por piolet y se los llevó el diablo. Los judíos, no. Lo mismo pasará ahora. Los cafres se aniquilarán entre ellos no tardando porque su doctrina es el odio. Vosotros seguiréis en pie. Y nosotros con vosotros.

Muchos de los españoles -si no todos- tenemos sangre sefardita, sangre judía por nuestras venas. Somos hijos de vuestros padres, somos hermanos de vuestros hermanos. Un español que odia a los judíos se odia a si mismo, pero eso tampoco es novedad en esta ibérica desdicha. En cada uno de nosotros hay un judío que lucha por ser libre. En cada español debe haber un judío levantado, dando lecciones de dignidad y de libertad. Sin pancarta. En cada cristiano, un judío dando lecciones de perdón y de piedad. Sin flamencadas.

Sois un ejemplo, hijos de Sefarad. El odio ha perdido, hermanos judíos. Traed vuestro idioma ladino, las llaves de vuestras casas de Toledo, vuestra ciencia, vuestra medicina, vuestro arte, vuestra fe, vuestras sinagogas, vuestro progreso económico, vuestra memoria, vuestra fidelidad, vuestro amor hacia España, vuestra resistencia heroica a dejar de ser españoles a pesar de las persecuciones y padecimientos. Hitler, en Tesalónica, se cargó a 50.000 sefarditas aunque a nadie aquí le importe una mierda. Esos 50.000 son los ceniceros del chiste. Y todavía hay quien dice que España no tomó parte en la II Guerra Mundial.

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