Mis problemas con las mujeres

2014-02-13 13.57.53

Las mujeres son como son y no voy a intentar describirlo o detallarlo porque es imposible, pero sé que entiendes a qué me refiero, Chemita. Desde que tengo una hija, he empezado a entender ciertas cosas mucho mejor, me está enseñando mucho, pero es solo la punta del iceberg, la mayor parte es un misterio ignoto. Son como son. Sé que tienes una aproximación mental perfecta que detalla ese “son como son”, aunque sea de modo instintivo. Aunque también te aviso: realmente no importa como sean, lo único importante es si eso te afecta o no, o mejor aún, si eso ha de cambiarte o no. Si tu amor hacia la mujer es lo suficientemente grande como para dedicarte a vivir para ellas, si tu deseo interno de hembra es lo suficientemente grande como para vivir para gustarlas y satisfacerlas o, lo que es peor, para ver el mundo a través de sus ojos, o no. Yo paso, ya te voy avisando.

No, no es que me cierre al amor, deja de decir ya esa chorrada panfletaria de revista femenina versión LOGSE. No me cierro a nada. Es sólo que intentar satisfacer a una mujer es simplemente imposible. A ninguna. Nunca. IM-PO-SI-BLE. Ya está. Sí, Chema, apúntalo, cópialo cien veces, tatúatelo en la palma de la mano y olvídate de ese tema. Puedes satisfacer un poco a alguna mujer durante cierto tiempo, pero no a todas a veces, ni a una siempre, porque ni si quiera ellas saben bien lo que quieren, o peor, te darás cuenta de que lo que ellas quieren va cambiando en el tiempo, llegando incluso a fluctuar en el mismo día. Sexo duro, pero cariñoso, firme pero delicado, frecuente, pero sin pasarse. Un hombre que gane dinero pero que no dedique mucho tiempo al trabajo, ya que eso le deja a ella en un segundo plano y se siente sola. Pero si organizas tu vida para que no se sienta sola, serás un puto pesado (no le dejas tiempo para ella) y un fracasado (ganas poco). Si eres un santo incapaz de irte con otra, eres un pardillo y no hay misterio, has de ser más canalla, les gustan los malotes. Si le pones celosa, eres un desgraciado, un mierda, un hombre de verdad no haría eso, eres un niñato inmaduro e irresponsable. O eres un padre obsesivo o un padre dejado. O vistes como un abuelo o como un niñato. O muy sobrio y clásico o poco elegante o sofisticado. Ni con barba (guarro) ni sin barba (soso anticuado). Welcome to Cul de Sac: peoncillo de mi vida, eres niño como yo.

Últimamente también observo un nuevo subgrupo de chicas (llamarlas mujeres es demasiado) obsesionadas por ser exactamente como eran los hombres que todos odiamos, es decir: dejadas, vagas, alcohólicas, politoxicómanas, sucias, descastadas, sin sensibilidad, sin cultura, aves nocturnas, anti-maternidad, anti-cocinar y anti todo excepto el sexo sin compromiso ni profundidad de ningún tipo, que de eso son muy partidarias. Tanto que vas a su cama como quien va a examinarse del práctico del carnet de conducir, porque es lo que hará: examinarte, difundir el resultado del examen en su grupo de whatsapp de zorrones y luego, o bien agobiarte para repetir polvo por todos los medios conocidos, o bien bloquear tu contacto como señal de suspenso. Es decir, hagas lo que hagas te va a llevar al mismo Cul de Sac de antes (…por eso te quiero tanto y te doy mi corazón). Huye. Salta al tejado de ese callejón y huye, peoncete. Yo te espero arriba y te leo el decálogo, a ver si este verano nos entendemos un poco todos. Dice así:

  1. No me des la paliza. No me gusta mucho conversar en general, no va contigo en particular. Lo más probable es que no esté pensando en nada, así que no preguntes.
  2. Está claro que no soy Clooney, pero tu tampoco eres Julia Roberts. Va siendo hora de que lo aceptes.
  3. Me gustan los restaurantes caros. Si no me lo puedo permitir, prefiero comer en casa que en ese chiringuito de mierda o que un menú del día aparentemente resultón. Nein.
  4. Se puede pasar de cerveza a vino, pero no de vino a cerveza. Se puede pasar de vino y de cerveza a copa, pero nunca en sentido inverso. Si me tomo una copa, aunque sean las cinco de la tarde, no hay marcha atrás hacia esos terrenos que quieres sugerir. Puerta grande o enfermería. No hay retiradas plácidas entre sonrisas y flores. Y menos en la meseta.
  5. Una vez metidos en harina, cenar es de mediocres. O se sale a cenar ex profeso o no se cena. Somos estrellas de cine y las estrellas de cine no comen baguettes por la calle. Proclamo.
  6. El calor es malo. Hay que huir de él. No hay nada de bueno en sufrir cuando, como contrapartida, además te generas un melanoma. Absurdo. No cuentes conmigo. Sí, ya lo sé, soy un coñazo. Pero un coñazo fresco. Y vivo. Tú se feliz, que yo te espero al fondo de la barra. Abrazarse al aire acondicionado no me parece excesivo sino algo sensato y evolucionista.
  7. Sexo sí, incluso mucho sexo al principio también, pero adicción al sexo no. Me va a pasar como con la monarquía, vais a acabar convirtiéndome de pura pesadez. Dejad de leer chorradas y consejos sexuales en revistas LOGSE y se tu misma. Hay vida más allá. En serio.
  8. Divide España en cuatro cuadrantes. A los dos de abajo no voy a ir (Cádiz mediante). Al de arriba a la derecha tampoco. Para mí, Madrid es sudeste. Y en verano está de puta madre, por cierto, menos Malasaña que está muerto y enterrado.
  9. No vivo para ti. Yo estaba antes de que llegaras y estaré después de que te vayas. No empieza todo contigo, no soy Adán ni eres Eva. Respeta un poco, que ya tenemos una edad, unas manías, unos padres, hermanos, amigos, hijos, exs (¿?), bares vetados, calles prohibidas, gente a la que hacemos como que no hemos visto, etc. También tenemos rehenes, pero ellos no saben que lo son. Ya te lo explicaré un día.
  10. Por último, no pretendas que te entienda porque no lo voy a hacer. A cambio, tampoco pretendo que me entiendas a mi. No somos macho y hembra de la misma especie; somos dos especies distintas, como un lagarto y una nutria. Nos miramos de vez en cuando flipados, de acuerdo, pero porque nos hacemos reir de los raros que nos vemos. Y mientras siga así, todo va bien. Como dicen ahora, todos los ciclos terminan con derrotas y este no será menos: uno de los dos va a palmar. Y no quiero ser yo, así que en esas estamos. Deja de pensarlo y enfría champán, que hoy vamos a perder la cabeza.
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