El niño

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Sólo hay una manera de que no mueran más niños en pateras y no es otra que no meter más niños en pateras. Sólo hay una manera de no querer meter más niños en pateras e implica que no haya ninguna guerra más de la que huir desesperados. Sólo hay una manera de parar la guerra en Siria, que es entrar en Siria armados hasta los dientes y reventar el país, entrar con millones de soldados y bombardear al ejército y a la guerrilla, es decir, cambiar a unos niños muertos por otros niños muertos, eso sí, esta vez del otro bando. Como se hizo en Irak, como se hizo en Afganistán. No se acabará ahí la muerte, me temo.

Pero sí que me temo una cosa, si acabamos con este ejército –puedo estar más o menos de acuerdo en intervenir y más si veo la foto del niño-, sabed de antemano que no llegará la paz sino ISIS y cambiamos de nuevo a unos niños muertos por otros niños muertos y nos lamentaremos por no haber apoyado al ejército que ahora queremos cargarnos. Igual daría; en este preciso momento tenemos a Hamás, a Al Qeaeda, a los Hermanos Musulmanes, a ISIS, a los talibanes, a Boko Haram, al ejercito salafista, a Hezbolá, a los islamistas chechenos y seguro que se me olvidan mil. Todos estos tienen niños, los talibanes tiene niños y los tienen también los salvajes de ISIS. No sólo hay niños en un bando. Los niños están en todos los bandos porque los niños no tienen bandos: es un ejército transversal del que todos hemos formado parte.

No hay manera de acabar con la guerra ni con el odio, lamentablemente no hay manera de que no mueran más niños. Lo único que podemos hacer –además de llorar viendo la foto en la que TODOS hemos visto la cara de nuestros hijos- es recuperarnos del shock y defender nuestra civilización, nuestro modo de vida y nuestro sistema, el mismo sistema que muchos dentro y fuera dicen que es una mierda y con el que desde dentro y fuera quieren acabar. Quieren acabar supongo que con la libertad, la paz, la posibilidad de que una mujer se folle al butanero sin ser lapidada y de que un hombre se cague en Dios sin que se le decapite. El sistema al que millones se juegan la vida por venir. Ese sistema.

Los niños son los buenos, pero los malos de los que huyen tienen también muchos niños, que a su vez huyen de los malos que protegen a los otros niños buenos, a los de enfrente. Están en guerra, algunos se están empezando a dar cuenta hoy. Estamos en guerra -dice Pérez Reverte- aunque algunos no se hayan enterado. Estamos amenazados directamente por gente que tiene también niños, eso es indudable. Hemos de defender nuestros valores, armar a nuestro ejército, estrechar lazos con nuestros aliados (que por si hay algún despistado no es Maduro sino los Estados Unidos de América) y cuando llegue el momento, -que llegará- armarnos hasta los dientes para defender también a nuestros hijos y sobre todo hijas. Antes de que tengamos que meterlos en féretros. O en pateras.

D.E.P. Aylán.

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