Carta a un idiota cualquiera

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La vida no es una comedia romántica ni te va a ayudar en nada ningún libro de autoayuda excepto el escrito en tu código genético, en tu ADN y que te habla en forma de instinto. Perteneces a una especie que lleva milenios de evolución y de sabiduría acumulada como para que tengamos que aguantar que llegues tú ahora, como un neo-Adán de pacotilla, a cambiarlo todo, porque tú eres el primero, nada de lo anterior está a tu nivel, tú eres el listo y los demás son todos idiotas. Nadie sabe hacer las cosas como tú. Tus dos padres, tus cuatro abuelos, ocho bisabuelos y dieciséis tatarabuelos suman treinta personas en poco más de un siglo. Imagínate la suma hasta donde quieras seguir sumando. Pues con que solo uno de esos millones de ancestros hubiera tenido una gripe mal curada, tú no habrías nacido. Con que solo uno de ellos hubiera tenido peor suerte en una guerra antes de procrear, tú no estarías aquí. Les debes todo, les debes la vida. Ellos han sobrevivido a todo para que su familia –es decir, tú- estés aquí hoy vivito y coleando. Y llegas tú, con tus santos cojones, a decirles que no tienen ni idea. Sobrevivir a guerras, a pestes, enfermedades, a invasiones, a la pobreza extrema, al frío, al calor, a los depredadores y a enemigos armados, a ti no te parece suficiente bagaje como para tomarlos en serio y tomarte en serio a ti mismo como superviviente de la historia aunque sea de forma colateral. Porque los ves como fotos en blanco y negro o como retratos en un baúl y los tratas como una especie inferior, prácticamente analfabeta. Si señor. Porque tú lo vales.

Cuando dentro de cien años tus bisnietos -que no te conocerán-, te traten como un analfabeto o como un trozo de recuerdo que siempre fue viejo (como tú tratas a tus tatarabuelos), no te quejes. Cuando veas cómo un mocoso te da lecciones, te corrige, se cree superior a ti, se equivoca de modo sistemático por no querer hacerte caso, o pone en duda tu valía intelectual, no te quejes. Es exactamente lo que tú estás haciendo ahora. Tú, la generación peor formada de la historia de España, tú desde tu pedestal modernillo dando lecciones a quien ha construido todo para que tú vivas y puedas lucir bigote entre Jagermeister y arte urbano. Existe una diferencia entre tener acabada tu carrera y estar bien formado. Existe un matiz entre tu master de community manager y la formación. La formación no es un titulo de capacitación para poder trabajar, nene. La formación va mucho más allá a que alguien te enseñe lo que tienes que hacer para formar parte del proletariado como los demás, y tú eres un jodido analfabeto, un niñato, un mierda y un desagradecido. Con un titulo, eso sí, pero sin horas de vuelo ni de lectura suficientes como para poder hablar como lo haces. Supongo que antes de quejarte de los recortes en la educación habrás pasado las horas muertas en la biblioteca pública gratuita mas cercana a tu domicilio empapándote de Lacán y de Kierkegaard; que Sartre o Proust no tienen secretos para ti; que tus brillantes paralelismos entre el 98 y lo actual han inspirado una revisión del desastre; que conoces la metafísica de Kant igual de bien que el último de DJ-no-sé-qué y que la historia de la tradición judeocristiana de la que formas parte es tu especialidad, antes de sacar pecho como haces de ser la generación mejor formada de la historia.

A ver si te crees que tu bisabuelo tuvo tiempo de pensar si quería ser agricultor, pastor o community manager. O si se sentía mucho más a gusto en el ambiente del trendy Brick Lane londinense que en la era de ese pueblo de tierra de campos en el que se partió el pecho para sacar adelante a tu abuelo. O si tu abuela veía totalmente perfecto a ese mismo abuelo que al final salió adelante gracias al bisabuelo y a la bisabuela. La felicidad no es lo normal, la felicidad y el bienestar hay que perseguirlos cada día, con buen humor, con la ayuda de tu fe, con sueños y con mucho sacrificio, pero tú vives como si la felicidad fuera lo mínimo exigible y te deprimes a la primera de cambio echando la culpa al resto. Con que te falte una cosa te falta todo, porque necesitas todo para estar contento y tranquilo. A veces te daría una colleja con la pirámide de Maslow.

Deja de culpar al resto porque me da igual que tengas o no razón, tu vida es tuya y tienes que decidir entre tener razón o tener futuro. Así que ármate de dignidad para empezar de cero con o sin razón. Deja la demagogia, deja la soflama, el eslogan, el artificio y las gilipolleces y mira a ver si respetas y te inspiras en los hombres y mujeres que lo han pasado mal de verdad y han luchado y no han desfallecido para que tú estés aquí diciendo chorradas en twitter. Deja de pensar si él/ella es en realidad y al 100% seguro el hombre o la mujer de tu vida, si acuario y géminis son compatibles en la cama, si en realidad tu novio o marido reúne todas las cualidades para hacerte feliz y deja en definitiva de hacer el ridículo y ponte manos a la obra a construir una vida digna de ser la consecuencia del esfuerzo de todas las generaciones anteriores. E intenta ser feliz con ello. Solo necesitas amor de verdad y un sueño lo suficientemente grande como para aguantar lo que se te viene encima.

Serán vidas jodidas, pero vidas coherentes, vidas de protección a su prole solo guiados por la fe en sus sueños y en valores irrenunciables. Personas con honor, fuertes y duras, cultas y educadas, es decir, formadas. Me gustaría verte a ti en el lugar de las generaciones que criticas, a ver qué habrías hecho, tú que lo sabes todo y has tenido la mala suerte de vivir en este momento histórico tan sumamente jodido, no como ellos, que fueron afortunados porque antes era todo más fácil.

No quiero tener absolutamente nada que ver contigo.

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