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Entusiasmo de septiembre

Por fin acaba esta vulgaridad llamada agosto. Ustedes me han leído sufrir, y es que el propio nombre aletarga: agostar es debilitar, destruir las cualidades físicas o morales de alguien. La imagen sola… Sigue leyendo

Pucela en llamas

Acaba este puente en el que mi ciudad parece una distopía, como Mad Max, como Comala, como un paisaje lunar tras una bomba atómica que solo hubiera dejado este calor luminiscente. Pasan cosas… Sigue leyendo

Valladolid en agosto: Baden-Baden

«Madrid, en agosto, con dinero y sin familia: Baden-Baden». La frase es de Francisco Silvela, que además de ser la calle en la que descubrí que las pijas del barrio de Salamanca huelen… Sigue leyendo

Aquí, sufriendo

«Agosto, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. A-gos-to: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en… Sigue leyendo

Justicia poética

El PSOE no ha querido gobernar con Podemos, aunque a Pedro le habría encantado. Pese a lo que pueda parecer observando a su secretario general y el bochorno perpetuo en el que su… Sigue leyendo

1816

En 1816 no hubo verano y la avena no creció en nuestros campos, que parecían pintados por William Turner. Los caballos pasaban hambre, pero nosotros no, Elizabeth; tú hacías magia cada mañana, tú… Sigue leyendo

Oda a Mariano Rajoy

Mariano, haz el favor y vuelve. Vuelve y trae contigo el gris de la tecnocracia, el frío tacto del tedio, el aburrimiento como estadio elevado del alma. Vuelve, Mariano. Vuelve y manda de… Sigue leyendo

Boina verde, boina negra

El viernes asistimos al espectáculo de VOX en las Cortes de Castilla y León. Ortega Smith, poseído por José Luis Moreno, sacó del baúl su número de susurros y ventriloquía haciendo pasar a… Sigue leyendo

Catalinas

Alfonso XI a su mujer la miró poco y mal, pero una noche que se torció -una de esas que te pones tan tonto que quieres hasta a la tuya-, la cosa se… Sigue leyendo

Almacén

Lo primero que hice al salir del Palacio de Villena fue aplaudir varios minutos a María Bolaños y a Anna Alcubierre, para vergüenza de mi acompañante y estupor de la pareja de catalanes… Sigue leyendo